EL DIRECTOR general de la Organización Mundial del Comercio (OMC), Pascal Lamy, pidió a los líderes del G-8 (países más industrializados y Rusia) que impulsen en la cumbre que celebran la próxima semana la negociación de la Ronda de Doha para la liberalización comercial mundial.
Lamy afirmó, durante su intervención en el Foro Económico de Bruselas, que es "urgente" avanzar en dichas negociaciones de la OMC y que ese debe ser el objetivo en la reunión del G-8, que comenzará el próximo miércoles en Heiligendamm (Alemania).
"El mensaje es sencillo: simplemente hacedlo", remarcó el director general de la OMC, quien recalcó que para concluir las discusiones de Doha, que empezaron hace cinco años, es necesario un esfuerzo, especialmente de los países ricos -la UE, EE.UU. y Japón- para conseguir un acuerdo en los elementos "clave".
En este sentido, Lamy subrayó la urgencia de lograr compromiso este año sobre agricultura tanto en la reducción de subsidios como en la apertura de mercados- y en el recorte de aranceles, ya sean agrícolas o de productos industriales.
Si no hay avance en estos capítulos, insistió, "la Ronda seguirá bloqueada".
Lamy instó a la UE, EE.UU. y Japón a "vencer las resistencias políticas" a los cambios "sustanciales necesarios" para que culmine con éxito la Ronda, especialmente en las políticas de subsidios agrícolas y a la reducción de aranceles. Por otra parte, pidió un incremento general de la ayuda a los países en desarrollo.
El director de la OMC recalcó que el "reto" para la UE, EE.UU. y Japón es realizar los ajustes necesarios para la liberalización comercial, dentro de la Ronda, ya que hay que tener en cuenta que para los estados en desarrollo será más difícil adaptarse a la globalización.
Lamy salió al paso de argumentos expresados por varios socios de la OMC, como la UE en especial Francia- respecto a la idea de ceder a condición de que otros negociadores igualen su oferta.
En este punto, el director de la OMC indicó que "es un truco viejo" y que en la negociación de Doha "no se están pidiendo a los socios contribuciones desproporcionadas, sino concesiones que harán todos a la vez".
Apuntó que los países ricos como la UE y EE.UU. han tenido tiempo, desde que comenzó la Ronda de Doha en 2001, para convencer a sus ciudadanos y para realizar los ajustes que hacen falta con el fin de prepararlos para la liberalización comercial que está en juego.
Lamy añadió que hay desequilibrios en el sistema comercial actual y que es necesario avanzar hacia un acuerdo, dentro de Doha, para una apertura comercial que "beneficiará a todos, incluida la UE". El director general de la OMC se reunió con el comisario europeo de Comercio, Peter Mandelson.
Instan al G-8 a impulsar un acuerdo
Las negociaciones de la Ronda de Doha se encuentran suspendidas desde julio pasado.