Economía

Instan a preservar el sistema multilateral de comercio

Proponen evaluar la factibilidad de avanzar regionalmente en las iniciativas de ayuda.


El 24 de julio pasado Pascal Lamy, Director General de la Organización Mundial del Comercio (OMC), informó que las negociaciones de la llamada Ronda de Doha estaban "suspendidas" con el fin de "permitir la seria reflexión de los participantes que resulta claramente necesaria".
La declaración no especifica cuándo podrían reanudarse. Probablemente esto signifique un período de tiempo prolongado antes de que se reanuden negociaciones que se preveía concluirían en el 2005.
Esta Ronda, a diferencia de las anteriores, puso el peso de la prueba en las economías industrializadas ya que decidió abordar la liberalización agrícola, sector donde, en general, tales economías no tienen ventajas comparativas.
Por lo tanto, el aporte básico al éxito de la negociación vendría por el lado de las economías que más utilizan subsidios a las exportaciones agrícolas, dan apoyo doméstico a sus productores o que aplican las mayores barreras arancelarias a estos productos.
Por cierto, como en toda negociación, esto debería balancearse con aportes de las economías en desarrollo en otros ámbitos, como acceso no agrícola, por ejemplo.
Pero el rasgo distintivo de la Ronda es la liberalización agrícola.
La Declaración de Lamy surgió luego de fracasar la última reunión del llamado G-6 integrado por Estados Unidos, la Unión Europea, Japón, Australia, Brasil e India, grupo de países que se habían constituido en los principales interlocutores del proceso.
La explicación formal de la suspensión es que las diferencias entre estos actores principales permanecían irremediablemente amplias.
Estados Unidos se rehusó a flexibilizar su postura respecto de compromisos adicionales de rebajas en los montos de recursos que destinan a subsidios de apoyo a la producción agrícola.
La Unión Europea, por su parte, fue vaga en sus declaraciones respecto de rebajas adicionales en los aranceles de productos agrícolas y menos clara aún en sus pretensiones respecto del universo de productos sensibles que serían marginados de estas rebajas.
Brasil y la India fueron renuentes a aceptar compromisos significativos de rebaja de sus aranceles consolidados en la OMC, como parte de su aporte al buen resultado de las negociaciones. Si bien estas son las explicaciones formales del fracaso de las negociaciones, la historia del sistema multilateral del comercio nos entrega una versión más profunda sobre la situación actual de Doha.
Al no concluir la Ronda de Doha, no sólo no habrá un compromiso de rebaja por parte de los miembros que más distorsionan el comercio de productos agrícolas si no que, más aún, éstos podrán volver a sus niveles comprometidos en la OMC sin violar sus compromisos.
Es decir, empeorando la situación respecto del inicio de la Ronda de Doha: lo perfecto es enemigo de lo bueno.
Sin embargo, queda abierta para los miembros la opción de recurrir a los mecanismos de solución de controversias, como sucedió recientemente en los casos del azúcar y del algodón.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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