Uruguay y el Fondo Monetario Internacional (FMI) entraron en las instancias decisivas de una negociación por una nueva carta de intención que alterará las proyecciones de déficit fiscal e inflación del gobierno, dijo una fuente del equipo económico uruguayo.
La reestructuración de los pagos de la deuda, a través de un canje de papeles a inversores institucionales locales que se podrá negociar en el segundo semestre del año, "será una consecuencia inevitable de esas alteraciones", adelantó la fuente, que prefirió el anonimato.
Las reuniones entre el equipo económico del gobierno, encabezado por el ministro de Economía, Alejandro Atchugarry, y la misión del FMI continuarán hasta el martes a mediodía, ya que la partida a Washington de los técnicos del organismo financiero está prevista para ese día de tarde.
El mercado asumió la eventualidad de un reperfilamiento de las obligaciones estatales, a la vez que la calificadora Standard and Poor"s pronosticó una inminente reestructuración, lo que elevó el riesgo país, que mide la posibilidad de incumplimiento, del entorno de 1,900 a más de 2,000 puntos básicos.
Por otra parte, el líder de la opositora izquierda uruguaya Tabaré Vázquez, del EPFA (Encuentro Progresista-Frente Amplio, la mayor fuerza política del país), aseguró este viernes, según revelaron sus colaboradores, que el FMI está dispuesto a reprogramar el calendario de pagos de la deuda uruguaya.
Vázquez regresó ayer a Montevideo después de cumplir una misión política desde el martes en Washington, ante los organismos multilaterales de crédito, para obtener información de la deuda uruguaya.
"El canje de títulos de deuda, con tenedores institucionales locales, podría hacerse en negociaciones privadas, sin anuncios públicos", añadió la fuente, como se hizo el año pasado con bonos por 275 millones de dólares con el estatal Banco de Seguros y las administradoras de fondos de ahorro previsional.
Tras una encuesta entre bancos comerciales, AFAPs y otras instituciones, el Banco Central concluyó que el 75% de la deuda está en manos de inversores institucionales uruguayos, lo que facilitará la gestión de un eventual canje.