El Mercosur no ha avanzado con la velocidad deseada porque hay intereses contrarios a la integración regional en Argentina y Brasil, afirmó el embajador argentino en Brasilia, Juan Pablo Lohlé, en una entrevista publicada ayer.
"Hay mucha gente que no quiere ver a Brasil y Argentina juntos, actuando en conjunto, sumando fuerzas. Tanto en Brasil como en Argentina hay sectores a los que no les gusta la idea del Mercosur", dijo el diplomático al semanario "Istoé".
Aseguró que el día que Brasil y Argentina unan fuerzas serán un gran actor en el escenario económico internacional, lo que desagrada o preocupa a muchos. "Hay empresarios, de los dos lados, que no quieren la integración por miedo de la competencia, de los intereses internacionales", apuntó.
Lohlé, un firme defensor de la integración regional y en particular del Mercosur, el bloque formado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, que tiene a Bolivia, Chile y próximamente a Perú como asociados, aseguró que a pesar de los problemas que enfrenta, esa unión aduanera está viva.
"El problema del Mercosur es histórico y cultural. Después vendrán la moneda y el comercio. Necesitamos aumentar el conocimiento de otras cosas, conocer las culturas, la historia de los dos países", afirmó.