El presidente argentino, Fernando de la Rúa, y sus ministros analizaron ayer los detalles de un nuevo ajuste económico, que prevé una fuerte reducción en los gastos públicos de al menos 600 millones de dólares.
El secretario de Cultura y Comunicación, Darío Lopérfido, aseguró a la prensa en guardia en la quinta presidencial de Olivos (periferia norte), donde se realizaba la extensa reunión del gabinete, que "no va a haber" anuncio alguno, pese a las expectativas por el contenido del paquete.
El gobierno tenía previsto informar sobre los detalles del recorte en las erogaciones estatales, pero se informó sobre el aplazamiento de la reunión de prensa y aún se desconoce la fecha exacta, aunque se presume en los primeros días de la semana próxima.
Las autoridades afinan el lápiz del paquete -que podría incluir la reducción de los salarios de los empleados estatales y el cese de algunos organismos estatales- antes de la llegada el 31 de mayo de una misión técnica del Fondo Monetario Internacional (FMI).
Argentina afronta dificultades para cumplir con el compromiso ante el FMI de reducir a 4.700 millones de dólares el déficit fiscal para este año, tras haber concluido 1999, al cesar el mandato de Carlos Menem, con un desequilibrio de unos 9.000 millones.
Pocas semanas después de asumir, el 10 de diciembre, De la Rúa había dispuesto una primera disminución de los gastos estatales en 1.600 millones de dólares.
Para el día de la llegada de la delegación del FMI, el sector disidente de la central sindical Confederación General del Trabajo, liderada por Hugo Moyano, citó a una movilización en repudio a ese organismo multilateral, una protesta que cuenta con el apoyo de la Iglesia Católica.
La prolongada y hermética reunión de gabinete de este sábado y el aplazamiento de su anuncio obedecen, según medios de prensa, a las diferencias en el gobierno entre quienes impulsan la aplicación de drásticas medidas para disminuir las erogaciones públicas y aquellos que desean mitigar el impacto social de las decisiones.
En declaraciones esta mañana a radio Continental, la ministro de Desarrollo Social, Graciela Fernández Meijide, dijo que se reunirá con los técnicos del FMI y les pedirá que tengan "una atención especial con quienes, con mucha prolijidad y sacrificio de la gente, están haciendo este saneamiento para que produzca crecimiento".
"Yo voy a pedir que se mire de nuevo la situación de los países de este tipo porque lo que nadie puede soslayar es la pobreza y el sufrimiento", dijo Fernández Meijide.
Asimismo, en su breve diálogo con la prensa en la residencia de Olivos, Lopérfido pidió "prudencia" ante las versiones acerca del contenido del ajuste, luego de que la prensa sostuvo que incluiría un recorte en los salarios de los empleados públicos que perciban montos superiores a los 700 pesos (igual en dólares), unos 220.000 en total.
También se estudia la supresión de algunos organismos estatales, entre ellos, según versiones periodísticas, de la agencia de noticias Télam, y el achicamiento del presupuesto para la Universidad, entre otras medidas.