Cuando Stacey Hertzog decidió buscar ayuda tras dos semanas con un molesto catarro, no acudió a la consulta del médico. Stacey se conectó a Internet, buscó el doctor mejor cualificado y le contó sus síntomas a través de la webcam.
Stacey es una de las primeras usuarias de un servicio que ofrece acceso a médicos de familia vía cámara web para consultas de problemas leves de salud y que cuesta la mitad que una visita médica tradicional.
La sanidad estadounidense es una de las más caras del mundo occidental, pero tanto el gobierno como algunas empresas privadas están intentando reducir el enorme coste sanitario con iniciativas tecnológicas como esta.
Se estima que el gasto en sanidad alcance este año los $2,6 billones en EE.UU., aproximadamente un 18% del PIB del país o unos $8.300 por persona.
Paralelamente, la Oficina Presupuestaria del Congreso ha alertado de que el aumento en las primas de los seguros médicos disparará el número de estadounidenses sin cobertura sanitaria hasta los 54 millones de personas en diez años, diez millones más que en la actualidad.
La crisis económica y el aumento del desempleo también provocará que cada vez más estadounidenses dependan del sistema sanitario público o Medicaid empeorando aún más la maltrecha situación de las arcas del estado.