Siria está intentando recuperar una línea férrea terminada a comienzos del siglo pasado, que unía a este país con Jordania y Arabia Saudí y que servía para trasladar a la ciudad santa de La Meca a los peregrinos, pero también para hacer la guerra.
Ocho años se tardó en construir esta línea férrea y sólo quedó completada poco antes de la caída del sultán otomano Abdul Hamid II.
Fue levantada por expertos alemanes e italianos, con una extensión de 1.320 kilómetros. El primer tren recorrió la vía el 22 de agosto de 1908, desde Damasco hasta la segunda ciudad santa saudí de Medina. La idea original era la de facilitar el viaje hasta La Meca, cuya peregrinación a esa ciudad es uno de los cinco pilares que deben cumplir los fieles del Islam.