La presión de los mercados sobre Portugal continuó intensificándose ayer, tendencia que llevó a sus obligaciones a diez años a cotizar a un interés superior al 7.82 %, un nuevo máximo histórico.
El país comenzó la semana, una vez más, en el punto de mira de todos los inversores.
La rentabilidad exigida por los inversores en el mercado secundario con los títulos a diez y cinco años volvió ayer a batir niveles récord desde la entrada del país en el euro, y se situó en el 7.82%