Economía

Inversionistas actúan con cautela en mercado de acciones

En un proceso de guerra largo los inversionistas correrían a refugiarse en activos seguros


Durante la última semana, luego del comienzo de los ataques de Estados Unidos a Irak, muchos inversionistas piensan en qué poner sus recursos. La respuesta de esta pregunta se relaciona con el tiempo de duración del conflicto y la tolerancia al riego del inversionista.
Un primer escenario plantea que el conflicto sea corto. En ese orden de ideas, las inversiones con riesgo serían una oportunidad interesante. La razón se sustenta en que ante la ausencia del interrogante del conflicto muchas empresas internacionales, especialmente aquellas norteamericanas, llevarían a cabo proyectos que tiene represados por causa de la incertidumbre mundial, generando así un efecto positivo en el mercado accionario.
La historia reciente así lo ha manifestado. Por ejemplo, una vez empezó el conflicto en el Golfo Pérsico los índices bursátiles reaccionan positivamente. Del 17 de enero al 17 de febrero de 1991 tanto el Dow Jones como el Standard & Poor"s 500 aumentaron un 17 por ciento y el precio del petróleo bajó un 53% una vez terminó la guerra, pasando de 41 a 19 dólares.
Lo anterior tendría un efecto positivo en los mercados emergentes y específicamente en Colombia, ya que una reactivación económica en Estados Unidos vendría acompañada de un aumento en la demanda de nuestros bienes.
Recordemos que un 56% de lo exportado en Colombia va a Estados Unidos. De esta manera, el efecto sería una mejor percepción sobre los resultados en las compañías colombianas, reflejado en un repunte en el mercado accionario. Igualmente, el perfil de la deuda del Gobierno, tanto interna como externa, podría mejorar en la medida que el nivel de tributación aumente, llevando a un cumplimiento de las metas pactadas con el FMI.
El segundo escenario se enfoca, en cambio, en un proceso de guerra largo. Bajo tal situación los inversionistas correrían a refugiarse en activos seguros. De allí que inversiones en oro y papeles como los bonos del tesoro norteamericanos necesitarían de dólares para comprar estos activos en países desarrollados y activos físicos como la misma propiedad raíz aumentarían su demanda.
Mientras tanto, inversiones como acciones, tanto en mercados desarrollados como emergentes, se verían afectadas y con ello las perspectivas de inversiones futuras. Lo anterior llevaría a que la deuda en países emergentes también se viera alterada, al dificultarse la capacidad de nuevo endeudamiento no solo para los Gobiernos, sino también del sector productivo en los países en desarrollo.
Con respecto al Euro, una guerra larga evitaría que fluyeran capitales a Estados Unidos, debilitando el dólar y favoreciendo las inversiones en el viejo continente. Actualmente nadie se atrevería a afirmar cual de los dos escenarios es el más probable. Por tanto, la mejor recomendación para todo inversionista, hoy más que nunca, es tener un portafolio bien diversificado.
Así como hay que tener acciones en dólares para verse beneficiado del alza de la bolsa en la realización del primer escenario, es peligroso concentrar el portafolio en solo esta inversión. Lo mismo sucede con los bonos de deuda pública.
El riesgo que cada persona es capaz de asumir determinará la cantidad de dinero a utilizar para este tipo de inversiones. Mientras que para los más osados esta es una buena oportunidad para entrar al mercado de acciones, los inversionistas conservadores seguirán prefiriendo tener la mayor parte de sus recursos en renta fija de corto plazo en Colombia.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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