"Todo el mundo pensó que este iba a ser un año decente", dijo Michael Mullaney, que administra acciones y bonos por $10,000 millones para Fiduciary Trust Co. en Boston. "No está ocurriendo", y "uno tiene que preguntarse si el problema es el Gobierno actual o si el problema es la economía".
Hace apenas ocho meses, Mullaney no habría estado en desacuerdo con un pronóstico consensuado de 13 estrategas encuestados por Bloomberg News de que el S&P 500 mantendría sus alzas del 2003, al subir cuando menos 2.3% este año. Se suponía que esta perspectiva iba a ser un indicador anticipado de una victoria abrumadora en la campaña de reelección de Bush.
Máximos ejecutivos de las 1,000 empresas estadounidenses más grandes tenían tanta fe en el presidente que más de un cuarto de ellos contribuyeron a su campaña, según PoliticalMoneyLine, grupo independiente domiciliado en Washington. Cincuenta y dos dieron dinero al contendiente demócrata John Kerry.
En su lugar, la realidad de precios petroleros históricamente elevados, un saldo de más de 790 soldados estadounidenses muertos en Irak desde que Bush se dirigió a los soldados debajo de una pancarta que decía ``Misión Cumplida", y las advertencias gubernamentales sobre amenazas terroristas en EU han contribuido a deprimir las operaciones y a que los índices S&P 500, Dow Jones Industrial Average y Nasdaq Composite cayeran la semana pasada a mínimos para este año.
"Fue muy triste", dijo Mullaney, de 50 años de edad, recordando la forma en la que él y sus colegas decidieron la semana pasada poner su dinero en efectivo porque ya perdieron la confianza en los mercados de valores. "No tenemos entusiasmo alguno por los bonos en este momento, y la verdad es que las acciones tampoco nos entusiasman".
Los inversionistas mostraron cuán nerviosos se hallan al vender acciones después de que el máximo responsable de Cisco Systems Inc., John Chambers, dijo a los accionistas el 10 de agosto que algunos clientes estaban "más cautelosos"" sobre la economía. Horas antes, el presidente de la Fed, Alan Greenspan, y miembros del comité del banco central encargado de establecer las tasas dijeron que el crecimiento económico se aceleraría, lo que ocasionó la mayor alza intradía en el promedio industrial Dow Jones en dos meses.
Pero el alza duró poco, porque los inversionistas siguieron la opinión de Chambers, que apoya la reelección del presidente Bush, en lugar de la de Greenspan, que fue nominado por Bush y reconfirmado por el Senado controlado por los republicanos en junio para un quinto término como presidente de la Fed. El S&P 500 bajó 1.2% en la primera media hora de operaciones del día siguiente. Al cierre de las operaciones la semana pasada, el S&P había caído 4.2% en lo que va del año. La confianza de los inversionistas influye en el mercado más que ninguna otra cosa", dijo Robert Shiller, economista de la Universidad de Yale que pronosticó el final de la burbuja de las punto.com en su libro Entusiasmo irracional.
Por la rampa del sur la lluvia llora
en los fustes del templo, sostenida.
El dulce mar Pacífico la escucha
sin mover una sola verde ceja. Alza la frente Dios y sus argollas
de luceros amargos palidecen
los últimos escollos navegantes
y el surtidor de estelas enfadadas. Distante, una canción, rompe las hojas
del árbol de la noche, ventolina,
y tres mangos de sombra, tres doncellas,
en lecho de espolines se desmayan.