El presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Alan Greenspan, dijo ayer que las incertidumbres sobre una posible guerra contra Irak representan una "barrera formidable" para los gastos de las empresas y hace difícil medir la salud de la economía estadounidense.
El testimonio de Greenspan, presentado ante la Comisión Bancaria del Senado, también incluyó una severa advertencia sobre la necesidad de restaurar la disciplina fiscal.
"El aumento de las tensiones geopolíticas sólo se ha agregado a las marcadas incertidumbres que se han acumulado en los últimos tres años, creando barreras formidables para las nuevas inversiones y, por lo tanto, para una reanudación de la expansión vigorosa de la actividad económica general", dijo Greenspan, según el discurso que preparó para presentar a la comisión. El jefe de la Fed dijo que se necesitan métodos para "restablecer sin retraso" un freno a los déficit y a los gastos.
"Me preocupa que si no se restituyen los mecanismos de cumplimiento que gobiernan el proceso presupuestario la resultante falta de dirección clara y metas constructivas permitirían que se afiance nuevamente el sesgo político inherente a favor de crecientes déficit presupuestarios", señaló Greenspan.