Irak reanudó ayer el bombeo de su petróleo hacia el puerto turco de Ceyhan, a un nivel nunca alcanzado desde el año pasado a causa de los múltiples sabotajes de los oleoductos, afirmó a la AFP un responsable de la Compañía petrolera del Norte (NOC).
"El bombeo se reinició en los campos petroleros de Kirkuk, hacia Ceyhan, a un ritmo de 600 a 800,000 barriles/día", afirmó el funcionario que pidió el anonimato.
El petróleo es conducido por el viejo oleoducto que llega a la refinería de Beiji, al oeste, y por el nuevo que pasa por la ciudad de al Fatha, 120 km al oeste de Kirkuk.
Antes, el principal oleoducto del sur de Irak fue cerrado por razones de seguridad, declaró un portavoz de la Compañía de Petróleo del Sur.
"La producción fue detenida desde el inicio de la crisis y ahora hemos cesado de alimentar al oleoducto", declaró este portavoz sin dar más precisiones.
La Compañía de Petróleo del Sur había anunciado haber detenido el bombeo de petróleo a raíz de amenazas de ataques contra instalaciones petroleras proferidas por insurgentes.
El gobierno había indicado esta semana que si el principal oleoducto cerraba en el sur, Irak sufriría pérdidas de 60 millones de dólares diarios.
Irak exporta cerca de 1,8 millones de barriles diarios desde sus terminales del sur. El oleoducto que va de los yacimientos del norte (Kirkuk) a Ceyhan en Turquía había estado inutilizado hasta este sábado a causa de numerosos sabotajes.
El anuncio de la detención del bombeo en el sur tuvo un impacto inmediato en el precio del crudo en el mercado mundial, que alcanza niveles sin precedentes.
Los precios del petróleo alcanzaron nuevos récords el viernes pasado, en un mercado sacudido por una combinación inhabitual de riesgos que amenazan la producción mundial, entre los cuales figuran la violencia en Irak y el referéndum en Venezuela.