Economía

Ironías del acceso al agua

Ante esta realidad, el Gobierno se plantea invertir en políticas y acciones que cambien el panorama.


En La Chorrera, María Rivera está a punto de comenzar un buen día, pues llegará a su casa el agua, ya que en su sector un día sí hay y al otro no.

En cambio, en la ciudad, en la 24 de Diciembre, Dionisio Rodríguez ya está armado con su tanque y se dispone junto con sus vecinos a hacer fila, pues está a punto de llegar el camión cisterna que le trae el vital líquido.

Esta es una realidad que a diario viven miles de panameños que al azar eligieron vivir en sitios, que no contaban con un buen servicio de este recurso.

 

¿De quién es la culpa? Rivera dice que en su casa desde hace mucho es irregular el suministro de agua; en tanto, Rodríguez, explica que en su barrio hace 10 años no era así. “La gente se fue mudando para acá y comenzó a bajar la presión y ahora casi no llega nada”, cuenta el morador de la 24 de Diciembre.

Alrededor de la casa de Rivera sus vecinos tienen grandes tanques azules colocados en torres de pvc para almacenar agua. Pero ella no ha podido instalar este sistema. “La cosa está dura, estoy ahorrando para poner esto, lo he pospuesto demasiado”, expresó Rivera.

En cambio, Rodríguez, en la 24 de Diciembre, tiene fe en la organización comunitaria. “El Gobierno nos va a dar respuesta”, manifestó.

 

En realidad, Rodríguez no está lejos de una posible solución si el Gobierno cumple sus promesas. En el Plan Estratégico del Gobierno actual se incluye la inversión de 530 millones de dólares en la rehabilitación y ampliación de los servicios de agua potable y saneamiento en el país.

La cuantiosa inversión a ejecutarse entre el 2010 y el 2015 debe ampliar a un 90% la cobertura de este servicio en el país, e igualmente colocar en un 76% la disponibilidad del alcantarillado para las personas.

En la actualidad, se estima que el servicio de agua potable al 2008 alcanzaba una cobertura de un 84% del país, en áreas urbanas un 86% y en los sectores rurales un 73%, según el Plan Gubernamental que analizó el tema.

 

Esto nos indica que Rodríguez y Rivera están coincidencialmente dentro del 16% del sector del país que no cuenta con agua potable.

El documento gubernamental también aclara que los índices de acceso al vital líquido podrían disminuir si se toman en cuenta las variables de confiabilidad (certeza de que llegue siempre) y calidad del servicio (que esté pura).

Actualmente, el Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN) es una de las tres instituciones que llevan el peso de ejecutar la política de inversión quinquenal que se plantea el Gobierno de Martinelli para ampliar la cobertura del agua potable a la población en este quinquenio, esto junto al Ministerio de Salud (MINSA) y la Autoridad de los Servicios Públicos (ASEP), entre las tres, la primera es la primera en el tema.

 

Responsabilidad.
Hoy el IDAAN es el mayor prestador del servicio de agua potable al atender 197 corregimientos de un total de 621, igualmente es responsable de 20 alcantarillados sanitarios.

Entre tanto, Rodríguez y Rivera están dentro de los 2.3 millones de clientes que tiene el IDAAN y también están listados como disconformes. Para ellos, la institución se propone, de acuerdo con el plan gubernamental, a “mejorar su eficiencia operacional y situación financiera, lo que le hará transformarse en una empresa pública con visión empresarial, gestión desconcentrada, autosuficiente y con capacidades técnicas requeridas en todas los órdenes de la gestión”.

Además, como estrategia, el Gobierno de Martinelli plantea implementar un estudio de priorización de las inversiones del sector de agua potable, aumentar la eficiencia de los operadores y racionalizar los sistemas tarifarios, entre otros.

El cumplimiento de estas medidas, según la información gubernamental, es un asunto vital, ya que el acceso a este líquido incide directamente en que las personas tengan una mejor salud.

Paradójicamente, un ciudadano en una barriada en el centro de la ciudad vive otra realidad muy distinta a la de Rodríguez y Rivera.

El desquite.
Un inconsciente alejado de la realidad de Rodríguez y Rivera deja abierta la llave de su fregador mientras pica unos vegetales, lava el auto y baña a su perro el fin de semana, sin tener un dispositivo que le controle el chorro del agua de su manquera. Es una de las personas que son catalogadas como ciudadanos con patrones de consumo excesivo, que gastan más de 400 litros del vital líquido diariamente.

Esta media en los hábitos de consumo de las personas, considerados excesivos, exceden más de dos veces la media del resto de los latinoamericanos, lo que se transforma en pérdida y derroche del agua. El asunto se convierte en una falta de conciencia, lo que tensa la capacidad de la infraestructura que lleva el líquido, incluso, detalla el documento de Gobierno, influye en el cálculo de la inversión requerida para llegar a cumplir el objetivo de que llegue a todos.


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531811
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América