El gobierno de Matteo Renzi ha mantenido un duro pulso con las instituciones europeas durante todo el año, pero en estos últimos días se habla ya de guerra abierta con la Comisión Europa y Alemania debido a las decisiones de conceder ayudas a bancos y empresas y saltarse el compromiso del déficit público.
"Europa no puede decirnos qué hacer con los impuestos. Esto lo decidimos nosotros, no Bruselas", fue una de las típicas frases de impacto que usó Renzi para zanjar las críticas a su decisión de incluir la bajada de algunas tasas en los Presupuestos del Estado para 2016.
"Nunca el nivel de conflicto entre Italia y Bruselas había llegado a estos niveles y en tan poco tiempo", asegura el diario La Repubblica.
Todo indica que Renzi ha plantado los pies y ha comenzado a luchar contra las medidas de austeridad impuestas por Europa como queda patente en los últimos presupuestos.