Japón acude a la reunión de la Comisión Ballenera Internacional (CBI) que se celebra desde mañana lunes, en Agadir (Marruecos), dispuesta a negociar una caza comercial de ballenas controlada, a lo que se oponen frontalmente varios miembros del organismo.
Aunque firmante de la moratoria que en 1986 prohibió la caza de ballenas con fines comerciales, Japón ha aprovechado el vacío legal que existe sobre la "caza científica" y, con este argumento, mantiene un polémico programa de capturas que escapa al control de la CBI.
En Agadir se discutirá una propuesta que plantea dar el visto bueno a que Japón cace un cierto número de ballenas con fines comerciales, bajo estricto control de la Comisión Ballenera, a cambio de que reduzca sus capturas en el Antártico.
En principio, el plan presentado no convence ni a Tokio, que lo considera demasiado restrictivo, ni a países como Australia, que lo ven demasiado permisivo, aunque Japón asegura que está abierto a "negociar". En concreto, la iniciativa, promovida por el presidente de la CBI, el chileno Cristian Maquieira, permitiría a Japón cazar 400 ballenas minke en aguas del Océano Antártico entre 2011 y 2015, y reducir ese número a 200 entre 2015 y 2020.