Los trágicos eventos ocurridos hace unos días en Japón “dejan expuesto, en uno de los países mejor preparados para enfrentar desastres, el tema de la vulnerabilidad nuclear” como generador de energía, lo que traería posibles cambios en la economía mundial, y Centroamérica no escapa a esa realidad.
A partir de este escenario, con relación a la energía nuclear, Ricardo Zapata, encargado de la Unidad de Evaluación de Desastres, de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), analizó, para el Panamá América, que “se incrementará la demanda de petróleo como fuente convencional de energía, elevando los precios de modo que los importadores netos como Centroamérica podrían enfrentar precios más altos”.
La situación queda expuesta ante el estallido de dos plantas de energía nuclear que han puesto a la nación nipona en graves aprietos, ante la inminente amenaza de contaminación emanada de esas instalaciones.
La tragedia japonesa ya dio un primer impacto en los mercados del crudo cuando, tras cerrarse algunas de las grandes fabricas, se bajó el consumo del petróleo, lo que trajo una reducción mundial del precio del barril.
No obstante, a mediano plazo, Zapata prevé otra reacción. “Se alentarán las corrientes ambientalistas que promueven energías alternativas y biocombustibles”, dijo el especialista.
Paralelo a la promoción de la energías alternativas y biocombustibles, “indirectamente puede afectarse a Centroamérica elevando los precios de los alimentos (cereales y otras fuentes de biocombustibles como maíz y caña para etanol”.
Esto último, reiteró el especialista de la CEPAL, podría también beneficiar a Centroamérica, como productor de la materia prima para hacer el etanol.
Las conclusiones de Zapata ya se están viviendo en Alemania, donde la canciller Angela Merkel, anunció ayer la suspensión de la prolongación del funcionamiento de las centrales atómicas de esa nación, tras la tragedia nipona.
Más allá de los cambios inmediatos en la región y quizás en el mundo, Zapata, como experto en la evaluación de riesgos, dio un consejo para la región centroamericana.
“Las políticas de gestión del riesgo y reducción de desastres deberán ser vistas desde una nueva perspectiva, en particular la tasa de excedencia de daños y pérdidas asociadas a eventos extraordinarios de muy largos períodos de retorno como este” cerró.