Japón, tercera economía mundial, tuvo en enero su primer déficit por cuenta corriente en tres años y el mayor hasta la fecha, lo que refleja la debilidad de unas exportaciones lastradas por un yen fuerte y el aumento de las importaciones de hidrocarburos por la crisis de Fukushima.
La balanza por cuenta corriente nipona cerró enero con unos números rojos de 437 mil 300 millones de yenes (4 mil 91 millones de euros), en fuerte contraste con el superávit de 547 mil 200 millones de yenes (5 mil 119 millones de euros) registrado en el mismo mes de 2011.
Se trata del primer déficit por cuenta corriente de Japón, tradicional coloso exportador de Asia, desde 2009, cuando sufrió un retroceso de 132 mil 700 millones de yenes (unos mil 243 millones de euros) al calor de la crisis global desatada por la bancarrota de Lehman Brothers.
El dato muestra la vulnerabilidad de la economía nipona, que este último año ha tenido que hacer frente al mazazo que supuso el terremoto y tsunami de marzo, seguido de las inundaciones en Tailandia en otoño (que afectaron a numerosos fabricantes japoneses) y el contexto de crisis global.
Aún con el impacto del tsunami, los grandes exportadores se recuperaron con relativa rapidez.