El presidente del Banco Central de Brasil, Arminio Fraga, viajará a Estados Unidos la semana próxima para reunirse con funcionarios del Fondo Monetario Internacional (FMI), dijo ayer un portavoz del banco. El portavoz no quiso precisar los temas que Fraga tratará con el FMI.
Sin embargo, el viaje fue anunciado poco después de que un diario local informara de que Brasil podría tratar de conseguir una extensión de su crédito actual con el FMI, que vence a fines de año, para que le ayude a superar una pérdida de confianza de los inversores relacionada con la elección presidencial de octubre.
Fraga se reunirá el miércoles con miembros del directorio del FMI en Washington. También tiene programado reunirse con funcionarios de la Reserva Federal de Estados Unidos y bancos privados el martes y el miércoles.
El diario brasileño Valor publicó ayer que un funcionario del gobierno, a quien no identificó, dijo que Brasil había sondeado al FMI sobre la posibilidad de un nuevo acuerdo crediticio.
El presidente brasileño, Fernando Henrique Cardoso, quien se encuentra en Buenos Aires en una reunión de líderes regionales, dijo que el país no ha pedido ayuda adicional al FMI.
"Estamos cumpliendo las metas acordadas (del actual préstamo), con un superávit primario y balanza comercial positivos, así que no veo nada en este momento como para considerar esto", dijo Cardoso, en referencia a un nuevo acuerdo con el FMI.
El nuevo acuerdo con el FMI estaría sujeto a que los principales candidatospresidenciales se comprometan a mantener un superávit presupuestario primario del sector publico equivalente a 3.75% del Producto Interno Bruto (PIB), a respetar la deuda, y a respaldar la independencia del Banco Central, dijo la publicación.
Aún cuando es poco probable que el Fondo acepte un acuerdo de ese tipo antes de los resultados de las elecciones de octubre, el diario resaltó que en 1997 el gobierno de Corea del Sur negoció un préstamo con el organismo multilateral en un año electoral, y que la oposición salió victoriosa en los comicios.
"El riesgo es que el empleo se mantenga anémico y que haya un aumento de sólo 1 a 2% de los gastos de consumo, lo que no sería suficiente para hacer crecer la economía más de 3% en el segundo semestre", subrayó Sal Guatieri.
Este riesgo es mayor si se toma en cuenta que los consumidores estadounidenses perdieron en las últimas semanas mucho dinero en la bolsa debido a la fuerte baja de los mercados financieros.
No obstante, la debilidad del mercado de trabajo presenta un aspecto positivo: posterga bastante una eventual alza de las tasas de interés directrices de la Reserva Federal (Fed), actualmente en su nivel más bajo en 40 años.
"Con una tasa de desempleo siempre en alza, pensamos que la Fed no estrechará su política de crédito antes de su reunión de noviembre", afirma Gerald Cohen. Algunos analistas son aún más optimistas. "Luego de las cifras de desempleo de junio, prevemos ahora que la Fed mantendrá sus tasas al menos hasta su reunión de diciembre", indicó Mark Vitner, economista de Wachovia Securities.