El banco JP Morgan estaba alertado desde el 2010 de las arriesgadas prácticas que algunos de sus ejecutivos realizaban con derivados financieros y que le hicieron perder 2000 millones de dólares, informó ayer el diario financiero Wall Street Journal.
Las discusiones sobre lo que sucedía con algunos de sus operadores en Londres comenzaron en el 2010, cuando a algunos directores se les informó de que “al operador responsable no se le permitiría exagerar en el futuro”.
Jamie Dimon, representante del banco, reconoció haber cometido “un error mayúsculo”.