Datos
- La pérdida de JPMorgan renovó preocupaciones sobre los grandes riesgos tomados por los bancos de Wall Street.
- Además, planteó interrogantes acerca de si la industria había aprendido las lecciones de la crisis.
- Tres empleados fueron despedidos de la oficina de Londres: dos gerentes y un corredor.
JPMorgan Chase & Co. pagará 920 millones de dólares en multas luego de admitir que no supervisó adecuadamente transacciones que desembocaron en una pérdida de 6,000 millones de dólares, situación que renovó las preocupaciones del público por los riesgos excesivos que toman los grandes bancos.
Los reguladores en Estados Unidos y el Reino Unido dijeron la semana pasada que la escasa supervisión del mayor banco estadounidense sobre su operación en Londres permitió a los corredores allí asignar valores inflados a las transacciones y encubrir fuertes pérdidas a medida que se iban abultando.
Dos de los corredores enfrentan cargos penales de falsificar registros para ocultar las pérdidas.
La suma combinada que JPMorgan paga a tres reguladores estadounidenses y la Autoridad de Conducta Financiera del Reino Unido representa una de las mayores multas impuestas jamás a un banco.
La Comisión de Valores y Bolsas de Estados Unidos multó al banco con 200 millones de dólares y exigió una admisión de culpa.
La Junta de la Reserva Federal impuso otra multa por 200 millones, mientras la Oficina del Contralor de Divisas lo multó en 300 millones.
El regulador financiero británico impuso su propia de 220 millones.
El Departamento de Justicia sigue investigando el banco por posibles trasgresiones penales.
JPMorgan, con sede en Nueva York, calificó los acuerdos como “un paso importante” en sus esfuerzos por solucionar sus problemas legales.
El banco dijo que cooperaba plenamente con todas las investigaciones y que seguía colaborando con el Departamento de Justicia en el juicio penal a los dos corredores involucrados.
“Hemos aceptado responsabilidad y admitimos nuestros errores desde el comienzo, y hemos aprendido de ellos y trabajado para solucionarlos”, afirmó en una declaración el director general del banco, Jamie Dimon.
Indicó que “seguiremos esforzándonos para ser considerados el mejor banco, no solo por nuestros accionistas y clientes, sino también por nuestros reguladores”.
La pérdida que afloró en abril de 2012 conmovió el mundo financiero y perjudicó la reputación del banco. JPMorgan era una de las pocas instituciones financieras que sobrevivieron la crisis financiera del año 2008 sin padecer mayores pérdidas.
Dimon había desestimado inicialmente los informes sobre las pérdidas como “una tormenta en una taza de té”, pero más adelante admitió al Congreso que el banco no había ejercido una supervisión correcta. También él mismo se rebajó su salario.