Los jubilados estadounidenses, cuyos ahorros están a menudo invertidos en gran parte en los mercados bursátiles, han sido duramente golpeados por la caída de Wall Street, que ha obligado a algunos de ellos a volver a trabajar.
Desde los picos más altos alcanzados a comienzos de 2000, la bolsa estadounidense se hundió: el Dow Jones, principal indicador de Wall Street, perdió 35% y la bolsa electrónica Nasdaq 76%.
"No tenía más dinero, no podía pagar mi préstamo inmobiliario", se justifica aún John Beninger, de 66 años, un jubilado de Fresno (California, oeste) obligado a vender su casa.
"Eso me rompió el corazón, y a mi esposa también", confió. "El valor de mi portafolio cayó 80%, no tenía opción, debí vender", afirmó.
"Ya no sé qué hacer, voy a estar a cargo de mis hijos, eso es todo lo que obtengo como agradecimiento tras 30 años de trabajo y una vida de buen ciudadano", se lamentó.
Buck Buchanan, de 53 años, también comparte su amargura. Hace dos años se jubiló en Devon, en los suburbios de Filadelfia (este), tras una carrera brillante en el seno de una empresa que fabricaba surtidores de agua perteneciente al conglomerado industrial Tyco. "Quería consagrarme a mi vida de familia", explicó.
Más del 50% de sus ahorros estaban entonces invertidos en el título Tyco, que se negociaba en esa época a 68 dólares. Los manejos de los dirigentes del grupo, acusados de haber desviado millones de dólares, hicieron caer la acción a 12.5 dólares, lo que implica una caída de 80%.
"El shock fue terrible (...) nunca habría podido imaginar que el mercado bajara hasta este punto, y el hecho de que la mayoría de mis haberes estaba concentrado en el título Tyco no arregló las cosas", señaló. "Hay que diversificar verdaderamente el portafolio", aconseja, a la luz de su experiencia.
"Tenía suficiente dinero para pagar los estudios de mis siete hijos. Ese ya no es el caso hoy. Perdí en total entre el 40 y el 50% de mis ahorros", constató.
"Voy a tener que volver a trabajar", aseguró. "Ya comencé a lanzar una pequeña empresa", sostuvo.
Roger Hing, un jubilado californiano de 70 años, también se lamenta, constatando que "todo cayó 30 o 40%".
"Cuánto más va a seguir bajando el mercado?", se preguntó. "El mercado está atractivo, no está caro, pero el problema es que pese a todo sigue bajando", constata con un acento fatalista.
Jubilados estadounidenses afectados por caída de mercados bursátiles
A comienzos de 2000, la bolsa estadounidense se hundió: el Dow Jones perdió 35% y el Nasdaq 76%.