Ganancias para todos. Así es descrita por las autoridades gubernamentales la relación que existe entre el consumidor y el productor panameño a través de las jumbo ferias.
No obstante, asociaciones de productores y consumidores objetan esa posición y señalan que no se han resuelto los problemas, tanto en los márgenes de ganancia como de accesibilidad.
Carlos Correa, director nacional de jumbo feria, manifestó que esta actividad cuenta con un presupuesto para este año de 6 millones de dólares, y que los consumidores tienen un ahorro de entre un 25 y 30% en el precio de su canasta básica familiar.
Según Correa, en comparación a los supermercados donde los productos están más baratos, como el Machetazo de Santa Ana y los Súper Xtra, el precio de la canasta básica se encuentra por debajo en unos 20 dólares. Indicó que, a pesar de las fluctuaciones estacionales, en las jumbo ferias se puede encontrar en 135 y 138 dólares .
Afirmó que la metodología que usan para lograr este propósito es obviar al intermediario, que, indicó, “es quien realmente sopla los precios”.
Con respecto a los productores, precisó que para que sigan interesados en participar en estas actividades se les apoya en transporte y logística.
“Ellos se sienten seguros por lo que estamos brindando, están ganando más plata y tenemos las conexiones para que lo que quede al final se venda en el mercado de abasto. Para ellos es un ‘ganar – ganar’”, subrayó.
Productores.
Virgilio Saldaña, presidente de la Asociación de Productores de Tierras Altas, dijo que los productores que venden en las jumbo ferias son muy pocos y que sus volúmenes de ventas son tan pequeños que no se pueden ver como una solución.
Aseveró que el hecho que un productor venda 500 dólares no significa que “ se está haciendo algo”, puesto que a esa persona le está costando 12 mil dólares producir una hectárea.
“No estoy diciendo que sea malo, pero tampoco se ha convertido en una solución”, sentenció.
Alexander Araúz, expresidente de la Asociación de Productores de Arroz de Chiriquí (APACH), aseguró que los productores de este grano no tienen molinos y lo que hacen las jumbo ferias es comprarles a los molineros para trasladarle un subsidio al consumidor de un grano que vale más dinero, y que obtienen, gracias a ese incentivo, a un menor costo.
Admitió que el margen de ganancias se lo llevan los molinos y no los productores; no obstante, lo que sí observa como una verdadera ventaja es que se está consumiendo el producto nacional, hecho que calificó como bueno.