El primer ministro de Japón, Naoto Kan, admitió que la persistente fortaleza del yen se ha convertido en una “fuente de preocupación” para el Gobierno, y pidió al Banco de Japón (BOJ) una política monetaria de respaldo a la economía nipona.
Las declaraciones de Kan, recogidas por la agencia local Kyodo, se produjeron en una reunión con miembros del Gabinete y con el propio gobernador del BOJ, Masaaki Shirakawa.
El BOJ iniciará mañana su reunión mensual de dos días para analizar los tipos de interés, en un encuentro del que muchos esperan salgan medidas adicionales para impulsar la economía y flexibilizar la situación monetaria.
Shirakawa, durante una sesión parlamentaria también celebrada ayer, explicó que el emisor nipón sigue “con particular atención” el “impacto negativo de la apreciación del yen sobre la economía”, que se refleja en el declive de las exportaciones y de los beneficios empresariales.
También, el gobernador Shirakawa detalló que un yen fuerte podría contra tener algunos beneficios en los hogares y en algunas empresas.