A pesar de sentir el impacto de la crisis global, Argentina ha reanudado las polémicas con el Fondo Monetario Internacional (FMI), al que le objeta las “recetas” neoliberales desde que en 2006 canceló su abultada deuda con el organismo financiero y declaró su “independencia”.
La discusión se centra en los métodos de medición de indicadores económicos, en momentos en que muchos expertos sostienen que Argentina necesita la ayuda crediticia especial que ofrece el FMI y que el Gobierno de Buenos Aires insiste en desechar.
Desde su “independencia”, Argentina ha eludido las auditorías del Fondo.