El Gobierno de George W. Bush reiteró ayer su fe en la ley de oferta y demanda y los mercados libres, al criticar la decisión de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) de reducir la extracción de crudo.
La OPEP, en su sede en Viena, anunció que sus miembros reducirán la extracción de petróleo en aproximadamente 1,5 millones de barriles diarios a partir del 1 de noviembre.
"Siempre ha sido nuestra opinión que el valor de las materias primas, incluido el petróleo, debería determinarse en mercados abiertos y competitivos, y no con este tipo de decisiones contra el mercado", declaró el portavoz de la Casa Blanca, Tony Fratto.
Por su parte, la portavoz del Departamento de Energía, Healy Baumgardner, dijo que a Estados Unidos le preocupa, principalmente, "que los mercados sigan estando bien abastecidos".