EL PRESIDENTE de EE.UU., George W. Bush, se quedó sin el poder de negociar acuerdos comerciales con el mundo, tras la negativa del Congreso, de mayoría demócrata, a renovar la "Autoridad para la Promoción Comercial" (TPA).
La no renovación de la TPA, que sirve de "vía rápida" para la negociación de pactos comerciales, sin la injerencia del Congreso, constituye un serio golpe para Bush, que ha apostado por este tipo de acuerdos como estrategia para la apertura de mercados a los productos estadounidenses.
La primera prueba llegará la semana próxima, cuando la representante de Comercio Exterior, Susan Schwab, se desplace a Australia para una reunión con los miembros del Foro Económico Asia Pacífico (APEC) para tratar de desatascar las conversaciones de la Ronda de Doha.En el pasado, el gobierno de Bush también ha argumentado que el comercio es una herramienta potente para combatir la pobreza y, por ende, el semillero del terrorismo.
En las últimas semanas, la Casa Blanca encabezó una inútil campaña de convencimiento para que el Congreso renueve la TPA -en vigencia desde 2002- destacando las repercusiones diplomáticas y económicas para EE.UU si el Legislativo deja expirar la medida.
La Casa Blanca sin Autoridad para la Promoción Comercial
Advierten que sin la TPA Estados Unidos quedará marginado del proceso de integración comercial.