La Comisión Europea propondrá hoy la mayor reforma de las reglas de la unión económica y monetaria desde su creación hace una década, incluido un nuevo régimen de sanciones destinado a impedir que se repitan crisis de deuda como la griega o burbujas inmobiliarias como la de Irlanda y España.
Pese a las resistencias que está suscitando la idea de las sanciones en algunos gobiernos, el Ejecutivo de la UE seguirá adelante con su plan de introducir multas que hagan "creíble" la exigencia de disciplina fiscal y crecimiento sano.
Bruselas tiene prácticamente cerrados los textos de sus seis propuestas legislativas -cinco reglamentos (de aplicación inmediata) y una directiva (ley-marco)- en los que ha venido trabajando desde mayo, cuando la crisis de la deuda en Grecia estuvo a punto de sepultar a la Eurozona entera.
Esa crisis desveló serias deficiencias en las actuales reglas de gobernanza económica, tal y como se plasman en el Pacto de Estabilidad y Crecimiento.
Según ha explicado ayer un alto funcionario de la CE, la reforma se basa en tres principios: la prevención, la vigilancia no sólo del déficit sino también de los grandes desequilibrios macroeconómicos.