Ello indica que el buen desempeño de la nueva administración dependerá en gran medida del manejo que le otorguen a la comunicación, clave del éxito de todo Gobierno.
Durante estos últimos 5 años muchas han sido las quejas de los periodistas sobre la dificultad de obtener información de las diferentes instituciones públicas, y si se obtiene, muchas veces no es suficiente.
Respecto a esta inquietud conversamos con Fernando Cuenco, representante de la firma de Consultoría y Comunicación Llorente y Cuenca, quién explicó lo importante de la labor de comunicar bien y en el momento precisó.
¿Actualmente estamos en un proceso de cambio de administración gubernamental, qué tan importante es la comunicación en el éxito de una labor presidencial?
La comunicación política existe y es fundamental para el desarrollo diario de la actividad de los gobiernos y de su oposición.
En el caso de Panamá y en el actual momento de transición, tanto el equipo de Gobierno saliente como el del presidente electo deben ser conscientes de la importancia de mantener en todo momento informado a los ciudadanos, ya sea a través de los cauces oficialistas como a través de los medios de comunicación.
Para el gobierno, es importante dar a conocer a la ciudadanía los avances, los resultados de sus acciones y el alcance de los proyectos ejecutados, de manera clara y veraz, sin caer en la propaganda política.
¿Cuáles son los errores más comunes que suelen suscitarse dentro del proceso comunicacional?
El ruido y el exceso de confianza suelen ser dos de los errores en los que más se cae. Cuando detrás de la actividad de relaciones públicas no existe una estrategia de comunicación seriamente planteada, el resultado no se ajusta a los objetivos planteados inicialmente.
¿Dentro de un período de crisis ¿qué es lo más saludable hacer, comunicar, callar o utilizar una contrapropaganda, como dicta la teoría de Goobels? Es vital analizar primeramente a qué situación de crisis nos enfrentamos, de dónde surge ésta y que posibles caminos puede tomar la situación.
Los mensajes que se transmiten deben estar siempre basados en hechos confirmados, nunca en hipótesis ni en especulaciones. Desafortunadamente, los padres acostumbran a emplear hábitos y costumbres, y un lenguaje diferente en sus mensajes a los niños y de forma exagerada y golpeada, por temor a que desarrolle en sus años subsiguientes manerismos femeninos.
El trato poco varonil del hombre hacia la mujer en nuestro medio, es evidente; así como, la expresión de sus sentimientos.
En una encuesta realizada a 1,100 sujetos del sexo masculino entre las edades de 25 y 35 años demostró este concepto.
El 57 por ciento de los encuestados dijeron no estar preparados para asumir las funciones de consolador.
Que este papel solo le corresponde a la mujer, un 86 por ciento dijo que las lágrimas son exclusividad de la mujer y un 61 por ciento utilizan la violencia como mecanismo de escape para la solución de los problemas domésticos.
En cambio, un 37 por ciento consideró a la mujer poca cosa debido a la forma de expresar sus emociones cuando recurren al llanto y a los gritos.