Las economías de ingreso bajo, muchas de las cuales se ubican en África al sur del Sahara, estaban hasta hace poco resguardadas de la crisis financiera mundial, puesto que sus bancos y sus mercados bursátiles se encontraban alejados de la debacle de las hipotecas de alto riesgo y el colapso de los bancos de inversión.
No obstante, la mayor parte de las regiones del mundo se enfrentan ahora a la recesión.
Esto implica que los países pobres deben hacer frente a una abrupta caída en sus exportaciones, los presupuestos oficiales se ven sometidos a fuertes presiones y es probable que la ayuda extranjera sea menor que la prometida por los donantes precisamente en el momento que más hace falta.
“Sí, la crisis financiera nos está afectando”, dijo Tembani Ndeula, un joven agricultor de Malawi.
“Nuestra economía depende de la agricultura; hablo específicamente del tabaco.
Lo que afecta al resto del mundo nos afecta a nosotros. Malawi se va a ver muy perjudicado, y éste es uno de los países más pobres del mundo”.
En la última edición del Informe sobre seguimiento mundial, documento que publican todos los años el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI) para evaluar los avances en el logro de los objetivos de desarrollo del milenio (ODM), se advierte que éste es un año de "emergencia de desarrollo” y se insta a tomar con urgencia medidas en el plano internacional para evitar que se socaven los progresos logrados con tanto esfuerzo en la lucha contra la pobreza, el hambre, el analfabetismo y las enfermedades.
“La crisis financiera ha vuelto más preocupante que nunca el panorama en relación con los objetivos de 2015”, sostuvo Zia Qureshi, principal autor del informe y asesor superior del Banco Mundial.
“Los países en desarrollo necesitarán ayuda para sobrellevar las consecuencias de la crisis, que comienza a generar una pesada carga sobre sus recursos y afectar a los más vulnerables".
Menos reducción de la pobreza, más hambre.
La reciente crisis de los alimentos arrojó a millones de personas a la pobreza extrema y es probable que la perspectiva de un crecimiento mucho más lento en los países en desarrollo desacelere, a su vez, el ritmo de la reducción de la pobreza.
90 millones de personas atrapadas en la pobreza.
Las estimaciones del número adicional de personas atrapadas en la pobreza en 2009 como consecuencia de la crisis financiera oscilan entre los 50 y los 90 millones.
En todo el mundo en desarrollo, el número de personas que viven con menos de un dólar con 25 centésimos al día alcanzará en 2009 los 1.184 millones, una cantidad menor que los 1.375 estimados para 2005, pero aún en extremo elevada.
Se prevé que la cantidad de personas que padecen hambre crónica en todo el mundo —que se elevó en 2008 a causa de la crisis de los alimentos— superará los 1.000 millones en 2009, con lo que se perderán los logros obtenidos en la lucha contra la malnutrición y se volverán aún más importantes las inversiones en agricultura.
“Con una recesión que afecta en forma simultánea a las principales regiones, la probabilidad de que el crecimiento sea penosamente lento en muchos países es muy real, por lo que la lucha contra la pobreza se vuelve más ardua y más urgente”, sostuvo John Lipsky, subdirector gerente del FMI.