La Comisión Europea se cree competente y, por tanto, en la obligación de intervenir con medidas inmediatas que restablezcan los precios del mercado vacuno. Así lo expresó ayer el portavoz de Agricultura tras un Consejo de Ministros en el que afloraron profundas disensiones entre los dos grandes productores europeos: Francia y Alemania. Para Francia, la política agrícola común europea es perfectamente válida para afrontar la crisis, mientras que para Alemania es imprescindible una revisión profunda de cómo se gestionan las subvenciones agrícolas.
"Nuestra ministra pone un ejemplo muy claro", decía ayer una fuente diplomática alemana: "En Europa se han estado dando las mismas primas por las reses, independientemente de cuántos animales hay en cada establo". De ahí que para Alemania, con el 19% de la producción vacuna europea, sea imprescindible aprovechar la crisis de las vacas locas para reorientar la política agrícola común (PAC) de manera que a medio plazo se prime la producción extensiva y de calidad.
Esta posición es difícilmente asumible para los productores, que piden compensaciones inmediatas por las graves pérdidas sufridas, y por la Comisión Europea, que cree urgente intervenir. De hecho, el próximo viernes, el Comité de Gestión del Vacuno deberá aprobar las propuestas de Bruselas para el corto plazo: prorrogar la destrucción masiva de reses con compensaciones públicas. Las otras medidas, a medio plazo, quizá tengan que esperar. stas tienden a modificar ciertas primas de manera que se fomente la agricultura extensiva y ecológica que Alemania pide.
Para Francia, con el 20% de la producción europea, la postura alemana es contradictoria. "Ha llegado a lanzar la idea de dejar caer los precios a corto plazo para modificar el sector tras la convulsión", dice una fuente francesa. "Pero lo cierto es que con esta política sólo se consigue hundir a los pequeños productores. No es necesario retocar la PAC porque ésta ya permite reorientar las ayudas". Ningún país pretende elevar la ya gruesa factura agrícola europea porque se considera que el margen existente para compensar las pérdidas es aún de 550 millones de euros. Así lo considera el ministro francés, Jean Glavany, con el que coincide el español Miguel Arias Cañete. Pero el plantemiento francés deja la puerta abierta a que se pudieran utilizar otras partidas presupuestarias si fuera necesario.
Las disensiones en el seno del Consejo de Ministros impidieron anteanoche que prosperaran algunas propuestas de la Comisión Europea.