Calles congestionadas, centros comerciales llenos, y arbolitos por doquier. Ha llegado diciembre: época de alegría, muchas ventas y descontrol en el consumo.
Sin embargo, las ventas en el último mes del año pueden ser más de prónosticos de los economistas, ya que además de gastar el bono, el club, el décimo tercer mes y la quincena, tenemos que agregar las tarjetas de créditos.
Muchas personas durante el año bajan su crédito en las tarjetas para tener una mayor disponibilidad para las fiestas de fin de año.
La tradición vincula el mes de diciembre con tiempos de regalos y la publicidad agrega su toque para incitar a gastarlo todo y lamentablemente eso produce mucho placer.
En esta época todos nos olvidamos de los desórdenes políticos, sociales, culturales y económicos y nos concentramos en remodelar nuestra casa, cambiar algún mueble, comprar ropa nueva, y cumplir con nuestros compromisos familiares con algún obsequio. Si observamos, todo gira alrededor del consumo.
Para casi todos, el mes de diciembre y sobretodo la Navidad es para compartir, para escuchar villancicos, para reunirse en familia y disfrutar de ricas comidas, pero ¿ qué es diciembre para los que menos tienen?. Definitivamente que hay una brecha abismal.
Para esa otra parte de los panameños, diciembre es el mes más triste del calendario. Es por ello que diciembre tiene más de un significado, dependiendo de las posibilidades económicas. Lo cierto es que mientras unos danzamos con los dólares, otros simplemente miran.