La demanda de educación puede analizarse como un bien de consumo, por la utilidad que reporta a las personas la realización de estudios y la adquisición de conocimientos, respondiendo a una corriente teórica que supone que el individuo consigue una cierta utilidad del tiempo dedicado al aprendizaje.
La demanda de educación, en este caso, dependerá del nivel del ingreso, de los precios de la misma y de los precios de resto de bienes de consumo.
La educación se comporta como un bien normal, aumentando su demanda con el ingreso, y una relación negativa con los costos directos de la enseñanza.
Otro enfoque, trata la educación como un bien de inversión, es decir, la demanda de educación en función de los rendimientos (económicos) que proporciona a mediano y largo plazo, la cual se basa en la teoría del capital humano desarrollada por Gary Becker, y Jacob Mincer, señalando: "los individuos eligen su gasto óptimo en educación comparando el valor presente de los costos de esta inversión con el valor presente de los beneficios que derivará en el futuro, teniendo en cuenta una tasa de descuento temporal, o tipo de interés".
Defiende, por tanto, la existencia de una relación entre educación e ingresos.
En Panamá, la educación asignada por el Estado es gratuita en todos lo niveles, lo que faltaría revisar es si la calidad de la misma está en relación directa con las necesidades del mercado laboral.