La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) es un cartel formado por Australia, Austria, Bélgica, Canadá, República Checa, Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Grecia, Hungría, Islandia, Irlanda, Italia, Japón, Corea, Luxemburgo, México, Holanda, Nueva Zelanda, Noruega, Polonia, Portugal, República Eslovaca, España, Suecia, Suiza, Turquía, Inglaterra y Estados Unidos. Como se aprecia, es, fundamentalmente, un club de países ricos, que incluye a los siete miembros del G7 los que, a su vez, son los creadores de organizaciones tales como el Foro de Estabilidad Financiera y el Grupo de Acción Financiera (GAFI), y con un peso decisivo en las organizaciones económicas de las Naciones Unidas.
La génesis de las llamadas ?listas negras? se encuentra en documentos de la propia OCDE, en los que se aprecia que éstas nacen como una reacción de sus socios a la competencia lícita que países y jurisdicciones pequeñas, ayudados por la revolución tecnológica, empezaron a hacerle a los centros financieros tradicionales, principalmente Inglaterra y Estados Unidos. Ante el temor de la competencia, los cerebros de la OCDE diseñaron estrategias, que sólo pueden ser calificadas como maquiavélicas, dirigidas a eliminar totalmente la viabilidad de los nacientes centros financieros. Con tal fin, se valieron de todos los recursos imaginables, sin importarles su moralidad, entre ellos la fabricación de falacias y toda suerte de triquiñuelas para obstaculizar y desprestigiar a sus nuevos competidores. Estos planes, diseñados en la década del 70, se mantuvieron en secreto hasta el 2000, cuando el Comité de Asuntos Fiscales de la OCDE decidió hacerlos públicos en un documento llamado "Mejorando el acceso a la información bancaria", el cual puede ser consultado en el sitio de la OCDE en la Internet (www.oecd.org). La confesión del complot se encuentra plasmada especialmente en los párrafos 36, 37 y 38 de ese extenso documento. Allí expresan, con todo el descaro que les da su prepotencia, que la liberalización de los mercados financieros fue promovida por ellos como una ?respuesta a la amenaza a los mercados financieros por parte de los centros financieros offshore. Estos centros, en las décadas 60 y 70 lograron atraer instituciones financieras extranjeras ofreciéndoles sistemas bancarios con regulaciones mínimas y con impuestos reducidos, en un momento en que los avances tecnológicos los hacían de fácil acceso. Como los flujos de capital a los centros financieros offshore amenazaban con afectar los mercados financieros tradicionales, se emprendieron una serie de de reformas para nivelar la competencia entre los mercados financieros onshore y offshore. Los controles de cambio fueron eliminados. Algunos países establecieron mercados para competir directamente con los centros financieros offshore. Sumado a esto, se tomaron medidas para armonizar globalmente el marco normativo de los mercados financieros.?(36) En el párrafo 38 reconocen que si bien la ?liberalización de los mercados financieros ha incrementado el crecimiento económico también ha facilitado nuevas oportunidades para no cumplir con las leyes impositivas? dándole a las personas naturales y jurídicas acceso, a costos reducidos, a sistemas bancarios alrededor del mundo para efectuar transacciones legales e ilegales y para acceder también a jurisdicciones que limitan el acceso a la información bancaria para propósitos de impuestos.