El año 2001 quedará en los anales de la historia como el año de la recesión que puso fin al más largo período de expansión de Estados Unidos, pero la primera economía mundial debería retomar la senda del crecimiento a partir del primer semestre del 2002.
Incluso si todos los expertos hablaban de recesión desde los atentados del pasado 11 de setiembre contra Estados Unidos, el veredicto oficial llegó recién a fines de noviembre: la economía estadounidense ingresó en un período recesivo en marzo pasado, determinó la Oficina Nacional de Investigación Económica (NBER), un instituto encargado de seguir oficialmente los ciclos económicos.
La recesión, décima en Estados Unidos desde que terminó la segunda guerra mundial, cortó diez años exactos de crecimiento ininterrumpido.
Este período récord de expansión hizo pensar a algunos economistas que Estados Unidos había comenzado un período de crecimiento perpetuo gracias a las ganancias de productividad ligadas a las nuevas tecnologías, que permitieron, a fines de la década de 1990, un fuerte aumento de la actividad económica, sin inflación.
Según el NBER, el período recesivo comenzó en marzo pasado, mucho antes de los atentados contra Nueva York y Washington.
Pero los ataques terroristas tuvieron, no obstante, un impacto devastador en la economía estadounidense, en desaceleración desde hacía casi un año.
El gobierno del presidente George W. Bush defiende la tesis -imposible de verificar- según la cual la recesión habría sido evitada de no haberse producido los atentados que, según la administración republicana, detuvieron un esbozo de reactivación económica.
De todas maneras, las causas de la recesión son múltiples y van mucho más allá de los atentados, destacan los expertos.
La economía estadounidense también -y sobre todo- fue víctima de la caída de las empresas del sector de internet y nuevas tecnologías. Este fenómeno no sólo provocó una caída de las cotizaciones bursátiles sino también un pesimismo generalizado en toda la industria, que causó un descenso de las inversiones, una caída de la producción y olas de despidos.
La actual recesión, contrariamente a las de 1981/82 y 1990/91, fue provocada por el sector manufacturero, donde la actividad comenzó a caer desde el año 2000, explicó Jerry Jasinowski, director general de la Asociación de Industrias Manufactureras (NAM).
La industria también sufrió por la subida del dólar, que frenó las exportaciones estadounidenses.