Ignorado por algunos, pero conocido por todos, la calidad de la educación en Panamá no gana ningún premio de excelencia a nivel internacional.
Esta realidad quedó fuertemente evidenciada durante el Foro de Negocios de Panamá, organizado por el semanario británico The Economist, el pasado 5 de mayo, el cual contó con más de 200 empresarios y representantes del Gobierno.
En opinión de Justine Thody, directora regional para América Latina del Economist Intelligence Unit y moderadora del evento, Panamá se ubica en una posición muy privilegiada, con respecto a las oportunidades que surgirán con la ampliación del Canal, lo cual impulsará aún más su participación en la economía mundial.
El ritmo de crecimiento y el nivel de inversiones que se ha visto en los últimos años, en comparación con Latinoamérica, han sido impresionantes, expresó.
Sin embargo, para aprovechar este crecimiento el principal reto para Panamá es el aumentar la inversión en educación básica -secundaria y superior-, mirando hacia el futuro.
“Esto es un obstáculo, no solo en la economía dual, sino el contraste enorme que hay entre lo exitoso del Canal y la economía versus los indicios de educación y desigualdad de ingresos que son de los peores de América Latina”.
El problema educativo fue reconocido por el presidente de la República, Ricardo Martinelli, al argumentar que desde hace más de 40 años no se ha cambiado el currículum educativo, pero que este año, a pesar de la resistencia de los gremios de educadores, se ha iniciado el proceso de cambio.
“Aunque usted no lo crea, en Panamá había 89 distintos bachilleratos que se daban en escuelas secundarias y eso lo estamos reduciendo a un número inferior a 10”, dijo.
Adicionalmente, mencionó que el Estado está en un programa masivo para maestros y profesores no solo en el idioma inglés, sino de forma integral a través de diferentes cursos que se dictarán en el periodo de vacaciones escolares.
Martinelli explicó ante los presentes la beca anual que da el Estado a los estudiantes, el internet (WIFI) gratis para los ciudadanos, los útiles escolares gratis, la merienda en las escuelas, la posible entrega de una computadora a cada estudiante y la futura ayuda técnica en conjunto con la compañía de Microsoft para la capacitación en materia de tecnología.
“En Panamá tenemos mucho por hacer todavía, la educación no es un problema que se resuelve de un día para otro, no se resuelve pasando una ley, sino con un profundo cambio en inversión de capital humano”.
Recalcó que el país se ha quedado atrás, pero mencionó que se están tomando todas las medidas para ubicarlo a la vanguardia, por lo menos en Latinoamérica.
Al mismo tiempo, destacó que en el caso de las escuelas particulares, se cuenta con un alto nivel, logrando que muchos estudiantes egresados logren su admisión en las universidades de Estados Unidos y Europa.
El mandatario adelantó que el Ministerio de Economía y Finanzas, el Instituto para la Formación y Aprovechamiento de los Recursos Humanos y la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología, iniciarán un programa de Maestrías, para empezar a capacitar a panameños, no solo en profesiones que en Panamá no se imparten, sino con un compromiso a que regresen a trabajar con el Estado y que se queden a vivir en Panamá.
“Los esfuerzos que estamos haciendo van, en un mediano plazo, a cambiar sustancialmente el panorama educativo de Panamá”, puntualizó.