Economía

La encrucijada del cambio


A un año de inscribirse en la historia como el primer presidente negro de los Estados Unidos, la popularidad de Barack Obama desciende entre los electores.

Doce meses después de que el júbilo de la multitud reunida en el Grant Park de Chicago elevara su alegría hasta las nubes con la esperanza de cambio para millones de norteamericanos, miles de personas, congregadas en el mismo lugar, firmaron una carta al presidente Obama en la que le exigieron el cumplimiento de sus promesas electorales.

Encabezados por lideres religiosos, sindicalistas y representantes de varias minorías, los manifestantes demandaron la transformación de Estados Unidos en un país más justo y menos excluyente; al tiempo que reclamaron la definición de la reforma migratoria, el derecho de los trabajadores a organizarse, una mayor regulación financiera y el establecimiento de alternativas al cambio climático.

 

Un año después de que el primer presidente negro en la historia estadounidense vaticinó en Grant Park la llegada del cambio, las aspiraciones de los más pobres aún siguen sin respuesta, al extremo de que los buenos presagios de algunos economistas y ejecutivos bancarios sobre el fin de la recesiòn no logran devolverles el optimismo a los cerca de 40 millones condenados al desamparo.

Con una realidad marcada por el mayor índice de desempleo de los últimos 26 años, una generalizada incertidumbre hipotecaria y constantes fluctuaciones de la banca y los mercados, no son pocos los que intentan endilgarle a Obama la culpabilidad del caos generalizado por ocho años de derroche republicano, incluso desde las mismas filas del Partido Demócrata.

Sometido a presiones insospechadas por la mayoría de sus antecesores, el actual mandatario norteamericano se debate entre cumplir las promesas de su programa electoral o preservar la tradicional rutina de un sistema no apto para cambios.

 

Con una reproducción del Hamlet shakesperiano, Barack Obama arriba al primer aniversario de su triunfo electoral con muchas deudas con los millones de votantes, quienes –contra toda lógica—le abrieron las puertas de la Casa Blanca y entre los que las esperanzas de cambios empiezan a extinguirse.

Si bien la política internacional de la actual administración norteamericana difiere de la de George W. Bush, varios elementos la alejan de los enunciados electorales y la ubican como una prolongación del pasado.


fecha edicion
old id
492147
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América