Con la eliminación de la ley que condiciona la altura de los edificios, la exoneración del impuesto de bienes inmuebles, y el aumento del rango en la ley de intereses preferenciales se está creando el marco jurídico que traerá como consecuencia un "boom" habitacional en Panamá.
Según Ricardo G. Carrillo, director ejecutivo del Consejo Nacional de Promotores de Viviendas (Convivienda) cuando estas leyes se implementen el "boom" se creará a todo nivel.
Cuestionado sobre una posible sobreoferta de viviendas, Carrillo explicó que cuando existe un déficit, en este -caso habitacional- difícilmente podría generarse un desmejoramiento de la vivienda.
"Por el contrario, al crearse mayor cantidad de oferta estaríamos cubriendo la necesidad actual que el país tiene de viviendas", sostuvo.
Dado el caso que Panamá no reflejara un déficit habitacional definitivamente se generaría una sobreoferta en el mercado de viviendas.
Los planes por generar casas para personas de escasos recursos a bajo costo es una meta indefinida, sobre todo, porque en el país existe un déficit de por el orden de las 200,000 mil viviendas.
De hecho al año 2003 sólo se construyó un aproximado de 12,000 viviendas en los tres rangos alto, mediano y bajo nivel, ello significa unas 5,000 viviendas de bajos recursos.
La meta propuesta por el gobierno de Martín Torrijos es ampliar las oportunidades de viviendas sobre todo, para sectores informales.
Según el directivo para incrementar el desarrollo de viviendas a bajo costo se necesita agilizar la ventanilla única del Ministerio de Vivienda (MIVI), pues ha quedado rezagada en relación a la premura que requiere el constructor para cumplir la obra.
Balbina Herrera, ministra de Vivienda, ha demostrado interés en impulsar las viviendas para personas de bajos ingresos o del sector informal. Para Carrillo es necesario que se creen leyes que promuevan e incentiven la construcción de este tipo de viviendas.
"Es decir se requiere una mayor participación del sector privado sin embargo, ellos también requieren que se den las políticas necesarias para ese desarrollo", sugirió Carrillo.
El problema es que como se trata de un sector informal que no declara renta ni tiene salario fijo y, aunque mueve el dinero requerido para optar por esa casa, no tiene como sustentarlo ante la banca, o sea no es sujeto de crédito.
Asimismo consideró conveniente desarrollar otro grupo de viviendas en el rango de intereses preferenciales para que cubra la mayor cantidad de panameños.
A criterio de Carrillo el desarrollo de la construcción tiene una ventaja porque genera más permisos de construcción, soluciona el déficit habitacional, genera empleos y disminuye la demanda de oficinas o comercios.
Esto indica que existirá mayor oferta por parte de los promotores de viviendas ya que se daría mayor demanda. Además, ayudaría a captar más impuestos.