“La industria sin chimenea”, como se le ha denominado al sector turístico que genera más de 800 millones de dólares en divisas, se ha constituido en una de las principales fuentes de ingresos para el país, al igual que el Canal de Panamá.
Este crecimiento demanda de cambios y modificaciones a varios niveles, no sólo en la legislación regulando el mercado, sino también en educación, cultura y sobre todo seguridad.
El sector turístico es un mercado sensible que percibe y multiplica, por ello urge que los involucrados directamente con este renglón, llámese operadores, conductores de turistas, azafatas y saloneros, tengan conocimientos básicos de la historia del país, sus tradiciones y fechas importantes. Al respecto aplaudo la gestión que está realizando la Asociación Panameña de Turismo Sostenible, con la creación del Manual de Turismo. Por otro lado, da pena reconocer que la cultura que impera en este país es la “cultura del juega vivo”. Cuando perciben a un turista se dibuja un signo de dólar en el rostro y en muchas ocasiones son estafados en sus compras con precios más altos, o tarifas en sus recorridos por territorio nacional. En cuanto a seguridad, sin comentarios. Ese es un tema para una edición completa.