El índice de precios al consumo (IPC) de Estados Unidos aumentó un 0.2% en agosto, tras haberse mantenido estable el mes anterior, con lo que la inflación interanual quedó en el 1.1%.
La subida del IPC en agosto fue mayor de lo que esperaban los analistas, que habían pronosticado un alza del 0.1%.
Sin tener en cuenta los precios de los alimentos y la energía, que son los más volátiles, el IPC subyacente creció en agosto un 0.3%, dos décimas más que el mes anterior, y el dato interanual quedó en el 2.3%, frente al 2.2% previo.
El mes pasado destacaron los aumentos en los sectores de la vivienda y cuidado médico.
La Reserva Federal (FED), el banco central estadounidense, asumió explícitamente una meta de inflación anual del 2% en 2012, objetivo que comparte con otros bancos centrales como el europeo (BCE) o el Banco de Inglaterra. El Comité Federal de Mercado Abierto de la FED se reunirá la próxima semana para revisar la evolución de los tipos de interés.