La economía estadounidense lidió en septiembre con un moderado aumento de precios y con un nuevo descenso en la industria de la construcción, que registró el nivel más bajo de obras nuevas en 14 años.
El Departamento de Trabajo informó ayer que el índice de precios de consumo, que en agosto había bajado un 0,1%, subió en septiembre un 0,3%.
Detrás de la disminución del IPC en agosto y de su incremento en septiembre se encuentra, según los datos facilitados, la volatilidad de los precios del petróleo.
En septiembre, los precios de los alimentos subieron un 0,5%, el mayor aumento desde junio, y los precios de la energía subieron, por primera vez desde mayo, un 0,3%.
El incremento del IPC en septiembre fue el mayor desde mayo, pero estuvo en línea con lo que esperaban los analistas.