La fusión a mediados de semana de las empresas norteamericanas de telecomunicaciones MCI WorldCom y Sprint, a un costo de 129,000 millones de dólares, se convirtió en la mayor de la historia y demuestra la importancia de este sector a las puertas del siglo XXI.
Con un valor de 129,000 millones de dólares (115,000 millones de dólares más las deudas que se asumen), el monto de esta última fusión relega a la de las compañías petroleras Exxon y Mobil (77,000 millones de dólares en diciembre de 1998), que era hasta el momento la mayor de la historia. El propósito de alianza es generarle una competencia de peso al gigante de las telecomunicaciones en Estados Unidos, ATT. La nueva compañía que surge de la fusión, Worldcom, tiene una facturación de 47,500 millones de dólares contra 53,000 millones de ATT. Worldcom empleará a un total de 140,000 personas.
WorldCom, que tiene el mismo nombre de la fusión que se plasmó esta semana, nació en 1983 como fruto de la reunión de un grupo de inversores que utiliza como estrategia comprar barato a pequeños competidores al borde de la quiebra. Cuando se instauró la ley de 1996 sobre desregulación de las telecomunicaciones en EU, WorldCom, el modesto operador casi desconocido con base en Mississippi, salió del anonimato para adquirir MCI, quitándoselo a British Telecom y a GTE, otro rival. A final de 1997, la OPA (Oferta Pública de Adquisición) dio lugar a una subasta que hizo en su momento la más grande fusión de todos los tiempos, a 30.000 millones de dólares. Hoy en día MCI WorldCom adquiere a Sprint por más de tres veces ese valor.
Por su parte Sprint, el tercer operador de larga distancia en E U, es una compañía centenaria que se ha labrado un puesto de privilegio en el mercado telefónico norteamericano, particularmente en el celular. Con cerca de 8 millones de abonados en 20 Estados norteamericanos y un total de 17 millones de clientes profesionales y residenciales en el mundo, Sprint está en el tercer lugar de las compañías de larga distancia norteamericanas detrás del gigante ATT y de MCI WorldCom.
La adquisición de Sprint hace entrar especialmente a MCI WorldCom en pleno en la telefonía móvil en Estados Unidos, un sector en el cual se encontraba ausente.
Sprint construyó una de las dos redes de telefonía inalámbrica que cubre al conjunto del territorio norteamericano. La otra es de ATT. La fusión ayuda igualmente a la posición de WorldCom como segundo operador de telecomunicaciones de larga distancia en Estados Unidos, co35% del mercado, detrás de ATT que tiene 44.5%.
Desde febrero de 1996, las compañías regionales (llamadas "Baby Bells"), de larga distancia y los cable-operadores tienen en principio los derechos de hacerse competencia sobre los mercados respectivos, pero a condición expresa de abrir sus propios mercados. Esta reglamentación no se ha verificado verdaderamente en la práctica.
Ahora la nueva fusión queda a la espera de la luz verde de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) y del Departamento de Justicia. Uno de los grandes desafíos será demostrar a las autoridades que esta operación constituye un beneficio para los consumidores.
La fusión entre las dos compañías sigue la ruta de una tendencia que ha caracterizado a la economía de final de siglo.