1. INTEGRIDAD. No se puede triunfar, auténticamente, si nuestra vida personal y profesional no se desarrolla a partir de principios y valores. En un mundo superficial y frívolo, esto hace la diferencia. Siempre hay que generar confianza, ya que ella garantiza que los resultados sean los esperados. No creo en las conductas ambivalentes. Al actuar, debemos ser lo que aparentamos.
2. PASIÓN. Uno debe trabajar y vivir con intensidad. Cuando la persona tiene ideales y objetivos precisos, siempre debe imponerse el esfuerzo para conseguirlos. No creo en el “éxito express”. Los logros cobran valor cuando son consecuencia de una hoja de ruta y de una filosofía de vida previamente definida.
3. ACTITUD DE CAMBIO. En un mundo donde la tecnología y la innovación dictan la pauta, tenemos que actuar con ánimo de adaptación al futuro. Darle la espalda a los cambios es condenarse a perecer anticipadamente. Siempre debemos actualizarnos, ya que esa es la clave para ser más eficiente.
4. LEALTAD. El éxito se construye con actitud de respeto a nuestra familia y a nuestros clientes. Si uno actúa con lealtad, la gente entenderá que cualquier causa que quede en nuestras manos, será defendida como si fuera propia. En el mundo de hoy muchas personas tienen el alma de alquiler, cuando la mejor actitud es la del compromiso y del cumplimiento de la palabra.
5. TRABAJO EN EQUIPO. Nadie puede triunfar aislado de los demás. Buena parte del éxito implica capacidad para construir un equipo con vocación ganadora. La existencia de equipos garantiza la vigencia futura de cualquier proyecto y desarrolla una filosofía de trabajo que promueve resultados a los cuales se acostumbran nuestros clientes. Biografía: Rubén Castillo Gil es el actual Presidente de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (APEDE) y abogado egresado de la Universidad de Panamá con especialización en derecho laboral. Castillo Gil, socio en Mendoza, Arias, Valle & Asociados, a pocos días de traspasar el mandato considera que entre sus mayores logros está el haber promovido un ambiente de sana discusión y crítica, dentro y fuera de la APEDE.