“Mi trabajo es cobrar impuestos, lo que hago es cobrar plata para que hayan soluciones en el país y para pagar las inversiones”, declaró Alberto Vallarino, ministro de Economía y Finanzas, gestor de la estrategia financiera del Gobierno.
El trabajo de Vallarino es arduo, según cuenta, incluso para estos días de asueto no piensa descansar, “siempre estamos trabajando”, argumenta.
Su meta es financiar las promesas de Ricardo Martinelli, que costarán cientos de millones de dólares.
¿De dónde saldrán? En gran parte de los impuestos, relató Vallarino, de la subida de $200 millones anuales del Impuesto de Transferencia de Bienes Muebles y Servicios (ITBMS) se tomará un 50% para el pago de la Beca Universal de $20 mensuales para 800,000 estudiantes de las escuelas públicas.
Así, muchas de las promesas se financian con impuestos, otras con deuda, que son aportados por los trabajadores formales, que constituyen 52% de los empleados del país, mientras que el 48% restante, que es informal y no tributa, recibirá iguales beneficios (Ver gráfica).
Vallarino es consciente de que pueden darse abusos.
Las bases.En épocas de campaña electoral se promovía el “flat tax” o impuesto plano (único) para los contribuyentes.
Pero, explicó el ministro, “no implementamos el flat tax porque era políticamente imposible de hacer, ya que en los países que tienen este sistema el ITBMS es más del 10%”.
A juicio del funcionario, la población no habría resistido un “flat tax”, el que teóricamente le quitaría las ventajas a los enclaves comerciales como la Zona Libre o Howard, haciendo que tanto chicos como grandes contribuyeran por igual.
Ante esto, lo que se diseñó fue una estrategia que permitía seguir pagando subsidios viejos y otros nuevos, en total $512 millones anuales, además de hacer más eficiente la recaudación.
Lo prometido.Actualmente hay más de $350 millones de déficit y superávit realmente no ha existido, las únicas veces en que se ha dado es porque la Caja de Seguro Social lo ha inducido, y ese dinero no le pertenece al Gobierno “y no se puede usar, es de los asegurados”, dijo Vallarino.
Este hueco hizo urgente una reforma que provea de más recursos al Gobierno (Ver nota Cuadrando Cifras) para cumplir con los subsidios, pese al riesgo de ser mal usados.
“Estamos buscando soporte del Banco Mundial, para que nos ayude a planear cómo garantizar que la gente no abuse de los apoyos del Estado, somos conscientes de que hay apartamentos en Punta Pacífica y en Costa del Este, que usan tanquesitos de gas subsidiados, y que en Coronado, Punta Chame y Santa Clara hay casas que gozan del subsidio de luz”, dijo el ministro.
“Nosotros en cuestión de controles de estos aportes estamos en pañales”, replicó Vallarino, añadiendo que, “no podemos dejar de dar la ayuda porque cientos sí lo usan bien y se ven beneficiados”.
Otros que también se ven beneficiados y no contribuyen al Fisco son los indocumentados.
Los invisibles.“Aquí tenemos cientos de miles de indocumentados que no contribuyen para nada a la seguridad social y con el aumento del ITBMS (de 5 a 7%) los vamos a pellizcar algo porque ellos tienen que consumir”, confesó Vallarino.
Lo cierto es que no se puede cuantificar qué porcentaje del ITBMS será pagado por los ilegales, ante lo cual sugiere que se abra un programa de naturalización de indocumentados para que tributen.
“Este es un tema que se ha tocado en Consejo de Gabinete pero no se ha desarrollado”, acotó.