La única planta eléctrica de Gaza volvió a dejar de funcionar al agotarse el combustible recibido el viernes a través de Israel, tras cerca de un mes de largos y constantes apagones en la franja por la escasez de diésel.
La autoridad de Energía y Recursos Naturales de Gaza declaró que la planta, que provee el 35% de la electricidad que se consume en la franja, volvía a apagarse, poco más de 24 horas después de que volviese a funcionar, tras cerca de un mes de cierre. En Ramala, el primer ministro palestino, Salam Fayad, culpó al movimiento islamista Hamás de la falta de solución a la crisis de combustible que sufre el territorio. Según Fayad, Egipto invitó a los palestinos a una reunión en El Cairo para solventar la crisis, a la que acudieron representantes de la Autoridad Nacional Palestina (que preside Mahmud Abás), pero a la que no fueron los delegados de Hamás (que gobierna en Gaza).
El origen de la crisis está en la disminución de la entrada de fuel egipcio en Gaza a principios de este año, poco después de que el Gobierno de Hamás decidiese prescindir del diésel que compraba a Israel y pasara a depender del que adquiría en Egipto a precios más económicos a través de los túneles con el Sinaí.
Egipto ofreció vender el combustible y transferirlo a través de Israel, pero Hamás rechazó la oferta. En febrero las autoridades de Hamás alcanzaron un acuerdo con El Cairo para solucionar el problema de abastecimiento.