Volviendo al pasado
- “Los productores han tenido que volver a una química más antigua y menos efectiva”, dijo Nick von Westenholz, el máximo responsable ejecutivo de la Crop Protection Association del Reino Unido, un grupo de presión del sector. “A las empresas les gustaría innovar y traer material nuevo, pero el ejemplo de los neonicotinoides no resulta tentador”.
- Si bien el proceso de aprobación de nuevos pesticidas en la UE puede llevar años, hay investigaciones en marcha.
- El Reino Unido otorgó el mes pasado más de 650,000 libras (979,485) en financiamiento para un proyecto dirigido por Arch UK Biocides Ltd. para una sustancia química a base de veneno de araña que es inocuo para las abejas.
La Unión Europea (UE) tiene un problema con los bichos.
Desde que los reguladores prohibieron a fines de 2013 los pesticidas llamados neonicotinoides, vinculados en algunas investigaciones a la muerte accidental de abejas, los productores de todo el continente aplicaron otros productos químicos a los que muchas plagas habían desarrollado resistencia, lo cual les permitió sobrevivir.
Ahora, las infestaciones pueden traer aparejada una caída del 15% en la cosecha europea de colza de este año, la principal fuente regional del aceite vegetal utilizado para fabricar ingredientes alimentarios y biodiésel, según la firma investigadora Oil World.
“Si quitamos la herramienta de la caja, la presión sobre las herramientas que quedan es aún mayor”, dijo el productor Martin Jenkins, que ha visto pulguillas por primera vez en casi un decenio en sus 750 hectáreas de colza cerca de Cambridge, Inglaterra. “Se están usando más pesticidas y lo más ridículo aún es que habrá muchísima menos colza”.
Lo que estaba en juego para la UE era proteger a las abejas de las que dependen los productores para polinizar más del 80% de los cultivos y plantas silvestres de Europa, lo cual está valorizado en 22,000 millones de euros (alrededor de 26,000 millones de dólares) anuales.
Si bien la investigación sobre cómo afectan los neonicotinoides a los insectos considerados beneficiosos para estas producciones, no ha sido concluyente, los reguladores dijeron que los riesgos merecían imponer una prohibición de dos años que comenzó en diciembre de 2013.
La provincia canadiense de Ontario propuso recientemente restricciones similares el año pasado, y se examinan nuevas normas en los Estados Unidos, el mayor productor de semillas oleaginosas.
Maíz, girasol
La prohibición dejó a los productores europeos sin alternativas eficaces, lo cual trajo aparejado un daño generalizado de los insectos, dijo Oil World, con sede en Hamburgo, en un informe fechado en diciembre.
La producción de colza puede llegar a caer hasta un mínimo en tres años de 20.5 millones de toneladas métricas en 2015, por debajo de un récord de 24 millones el año pasado, manifestó. La UE es el mayor productor mundial de colza, conocida como “canola” en la mayor parte de Norteamérica.
El maíz francés y los girasoles españoles también podrían verse afectados, manifestó Copa-Cogeca, el grupo de presión con sede en Bruselas para los productores del continente.
La UE restringió los principales tipos de neonicotinoides, una clase de sustancias químicas similares a la nicotina, permitiendo, no obstante, dos variedades menos tóxicas.
Bayer AG, que comercializa los productos como Poncho y Votivo, y Syngenta AG fabrican el pesticida. Monsanto Co., DuPont Co. y Dow Chemical Co. venden las semillas recubiertas con él.