La Secretaría pro tempore de la Unión de Países Exportadores de Banano (UPEB), tiene una labor y compromiso extraordinario en estos meses previos a la Conferencia de ministros de ese foro intergubernamental latinoamericano, que trazará las pautas, agendas y acciones del organismo en marzo próximo.
Estamos ante un nuevo parto, pero con la ventaja de un largo camino recorrido, cuyos éxitos exceden con creces a los fracasos o metas incumplidas, porque la UPEB culminó una etapa que permitió consolidar una actividad bananera nacional en varios países de la región, abrir grandes avenidas a la investigación coordinada y a la comercialización, el eslabón más complejo del negocio bananero, absolutamente desconocido por los países miembros hasta 1977.
La UPEP se transformó en un formidable foro de intercambio y propuestas y en una herramienta eficaz de apoyo a los productores nacionales, completamente dependiente de las transnacionales fruteras norteamericanas y algunos en vías de extinción.
Por ello, 20 años de especialización y dedicación a la actividad bananera, me permiten vislumbrar que en esta nueva etapa, los ministros de la UPEB tienen la extraordinaria oportunidad de abrir nuevos e inéditos espacios al trabajo conjunto entre países e incorporar a los productores nacionales en la agenda hacia el tercer milenio, que se inicia a partir de marzo próximo.
Los productores bananeros son el corazón mismo del quehacer frutícola, el eslabón más dinámico y debe tener una representación ante el foro altamente calificada, comprometida y con capacidad técnica.
Una nueva UPEB, renovada y fortalecida en sus principios y filosofía, con capacidad técnica, liderazgo y voluntad política en la toma oportuna e informada en las decisiones que le han de competer, es lo que se ha comentado en diversos foros a lo largo de la última década.
Los ministros de la UPEB, la mayor instancia política institucional tienen la palabra en esta hora que ha de ser fecunda por los retos que tienen los países, las necesidades que urgen a los productores nacionales y trabajadores, y sobre todo, porque el foro técnico, con manejo de información analítica, ya ha rendido excelentes frutos en el pasado.
Hay un nuevo panorama, un escenario cada vez más complejo en materia de banano a nivel mundial, el cual requiere del trabajo coordinado de los países que conforman la mayor oferta de banano en el contexto internacional.
La Unión es de perogrullo, en defensa de unos intereses legítimos, que cada día se disputan con mayor encono los países industrializados, mientras que América Latina, se ha transformado en simple espectadora o parte de una comparsa que no le retribuye su esfuerzo productivo y la generosidad de sus leyes.
Los países ya tienen madurez en materia bananera y muchas cáscaras se han pisado en vez de caminar de manera segura sobre el puente de un comercio internacional con reglas transparentes para todos los involucrados en el negocio de la fruta exótica.
Estos meses son claves para conocer las propuestas de la Secretaría pro Tempore establecida en Panamá para coordinar los esfuerzos entre los países de la Unión y que tienen que ver con el futuro de la UPEB, la del dos mil, que arranca en 1999, año antesala al tercer milenio.
Se requiere de una UPEB autónoma, competente, dinámica, informada, con respuestas, desburocratizada, ágil, técnicamente idónea y administrativamente eficaz.
La propuesta debe ser económica y técnicamente viable y tendrá como ejes a Colombia, Costa Rica, Panamá y probablemente Venezuela, ya que el huracán Mitch borró literalmente hablando, la producción de Honduras y Guatemala, países que están más preocupados y ocupados de sus problemas internos.
Los cuatro países mencionados tienen una larga tradición integracionista, de cooperación entre sí, conocen del formidable papel que ha jugado la concertación en materia bananera y reconocen que es un sector de enorme potencial y futuro, cuyos frutos ya han saboreado.
Panamá, sede de la UPEB desde su constitución jurídica en 1976 y sede de reuniones a partir de su promoción en 1974 por el colombiano Hernán Vallejo Mejía, tiene experiencia en estos menesteres y su posición geográfica seguirá jugando un papel singular en el nuevo siglo.
Lo importante ahora es construir la Agenda hacia el siglo XXI, itinerario preciso, práctico, coherente, que permite sistematizar las acciones, hacer viable el proyecto de la UPEB, proyectar el organismo como un Foro indispensable y de referencia en el mundo bananero, como lo fue en el pasado y se requiere ahora ante el nuevo orden bananero mundial que se está construyendo a partir de la confrontación de Washington con la Unión Europea, los dos mayores mercados del orbe con singulares y potentes intereses en el comercio de la fruta.