Hace unos meses, el Partido Molirena anunció con bombos y platillos su unión con el Partido Panameñista para marchar unidos en las próximas elecciones, llevando como candidato al ingeniero Juan Carlos Varela. Y, recientemente, volvió a anunciar que ya no irán con los panameñistas, sino con Cambio Democrático, que jefatura el señor Ricardo Martinelli.
Un amigo que entiende bastante de estas uniones y desuniones de los colectivos políticos, decía en el café que todas estas idas y venidas de Molirena carecen de importancia. Según él, desde que tomaron la decisión de ir unidos con el partido Panameñista, ya estaban desunidos. Y precisamente por el rumbo que iban a tomar en las elecciones, unos votarían por Varela y otros por Martinelli. De modo que todo sigue igual, como cantaba Julio Iglesias.
Por una simple asociación mental recordé la anécdota que circuló antes de que se produjera la Segunda Guerra Mundial. Decían que Hitler se había reunido con su colega el dictador italiano Benito Mussolini, para pedirle que se uniera a él en la guerra mundial, que se veía inminente. Pero que Mussolini llevó a la reunión con Hitler a su yerno, el Conde Galeazzo Ciano, que era su ministro de Relaciones Exteriores, y no estaba de acuerdo con Hitler de que Italia entrara en la guerra.
El Conde Ciano le dijo a Hitler que Italia no debía ni podía entrar en la guerra contra los países aliados, sencillamente porque ellos eran amigos de Inglaterra y Estados Unidos, además de que no estaban preparados.
Y, el energúmeno de Hitler lo calló diciéndole: "¡ Vea, si Italia entra o no en la guerra, es lo mismo!". Hitler buscó una nueva reunión con Mussolini (pero sin su yerno) y concertaron la entrada de Italia en la guerra que el Conde Ciano rechazaba.
Y también recordé la fábula de la pulga que iba sobre los lomos de un pobre camello, que caminaba por e desierto muerto de hambre y de sed cayendo y levantándose. En esas circunstancias, la pulga le dijo al camello: "Amigo camello, veo que mi peso te agobia, voy a bajarme para que puedas seguir caminando bien". Y el camello le contestó: "Amiga pulga, ni cuenta me había dado de que tú ibas allí".
Qué cosas recuerda uno cuando oye hablar de hechos políticos que tienen poca importancia.