Medias
- El precio creciente de la factura de la luz en un país en dificultades económicas hizo que los grupos de la oposición en el Congreso de los Diputados apoyaran una propuesta sobre medidas contra la llamada pobreza energética.
- La propuesto buscaba evitar que se corte la luz a las personas que no tienen recursos para pagarla, especialmente en los meses de invierno.
El Gobierno español quiere que se investigue si la subasta en la que las empresas participan para comprar y vender electricidad ha sido manipulada de alguna manera, con el resultado de que la factura de la luz puede subir a partir de enero por encima del 11%.
Periódicamente, las compañías generadoras y distribuidoras de electricidad acuden a la subasta que fija la tarifa de la luz, con la particularidad de que la de ayer se ha cerrado con la mayor subida desde que el sector eléctrico empezó a ser liberalizado, en 1997.
La tarifa eléctrica de 18 millones de hogares españoles se establece mediante dos conceptos: uno fijo que marca el Gobierno para hacer frente a factores como el costo del transporte de esa energía y la prima que las compañías aportan al desarrollo de las renovables y otro variable que surge de la subasta trimestral y que se basa en la ley de la oferta y la demanda.
En la subasta de ayer, el precio pagado ha sido tan alto que cuando se traslade al recibo de los consumidores a partir de enero, supondría una subida del 10.5%, a la que se sumaría un punto adicional en la parte fija decidida por el Ejecutivo.
En este contexto, el Ministerio de Industria pidió formalmente a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), el organismo regulador del sector, que investigue si ha habido alguna manipulación en la subasta del mercado eléctrico.
El ministro de Industria, José Manuel Soria, apuntó su creencia de que “ha habido falta de competencia” en la subasta eléctrica de ayer, en espera del informe del regulador, y añadió: “Espero y deseo que (el alza de la tarifa) sea frenado”.
La oposición política y las asociaciones de consumidores expresaron su rechazo rotundo a la subida, con expresiones como que se trata de un “saqueo” a los ciudadanos.
El sector eléctrico lleva algunas semanas agitado, al hilo del debate de los presupuestos del Estado para 2014 y como consecuencia del desfase entre los ingresos y costos del sistema eléctrico.
Ese desfase ha generado ya una deuda acumulada de unos 26,000 millones de euros (unos 35,600 millones de dólares) que las compañías querrían sufragar con aumentos de tarifa.