Desde su nacimiento estuvo rodeada de los compromisos y deberes que conforman el mundo empresarial, pues su padre, de origen ecuatoriano, al llegar a Panamá, trabajó y creó la empresa Plásticos Internacionales.
De allí que sus padres le inculcaran desde pequeña que fuera una abogada para que atendiera los asuntos legales de la fábrica. Pagés indicó que el cumplimiento del deber era una regla que acatar para ella y sus seis hermanos
as, razón por la que considera que ha logrado todo lo que se propuso en la vida.
Realizó sus estudios primarios y secundarios en el Colegio Las Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús, luego tuvo la oportunidad de viajar a Inglaterra a estudiar inglés. Para ella, aprender este idioma es fundamental y una gran ventaja al momento de buscar empleo.
De regreso a su país y con tan sólo 19 años, ingresó a la Universidad Santa María La Antigua y estudió la carrera de Derecho y Ciencias Políticas. Al mismo tiempo, complementó sus estudios trabajando por un período de dos años como oficinista en el departamento de marcas de fábricas y patentes del despacho legal, Arias, Fabrega & Fábrega.
Madre de tres hijos, comenzó a trabajar en 1994 en otra firma de abogados, en donde no sólo ejerció su profesión sino que además fue una de sus socias fundadoras.
Durante los casi 10 años de ejercer la profesión allí, dividió su tiempo para asistir a seminarios y cursos relacionados con su carrera.
Logró su maestría en Derecho del Trabajo en la Universidad de Panamá, período que le sirvió para enfocarse en la resolución de los casos laborales.
Considera que una de sus grandes satisfacciones fue la obtención de un diplomado en Género, Trabajo y Participación Social. En esa ocasión, presidía la Comisión de Igualdad de Oportunidades de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (APEDE).
Allí estudió la problemática de la mujer, un tema que le apasiona debido a que rechaza el machismo y lo culpa de ser la principal causa de la violencia contra la mujer.
Entre papeles y casos por cerrar, aseveró que el secreto de la abogacía es transmitir confianza a los clientes.
Esta profesional del derecho, asegura que una mujer progresa si tiene disciplina, organización y amor por lo que hace. De lo contrario, no podría responder a las múltiples tareas que tiene en la vida como mujer, madre y profesional.
A su juicio, se debe distribuir el tiempo de forma tal que se pueda disfrutar de la vida social y familiar, así como de los compromisos laborales, siempre con el lema: "el deber primero".