La ciudad de Panamá está requiriendo infraestructuras, ya que los sistemas actuales han llegado a su límite. Esto es particularmente en materia vial, suministro de agua potable, recolección y tratamiento de aguas servidas, transporte público y otras de similar importancia. Entre las recomendaciones de la Cámara Panameña de la Construcción para el problema de infraestructura nacional se encuentran:
Avanzar planes de ordenamiento territorial de la ciudad de Panamá, según lo establecido en la Ley 6 de 1º de febrero de 2006.
Actualizar el Plan Regional de Planificación del Área Metropolitano de las ciudades de Panamá y Colón (1997) para: Estudiar la capacidad de la infraestructura existente.
Definir la capacidad cierta del Estado para asumir el costo de inversiones e identificar aquellas que se puedan atender mediante esquemas no tradicionales; como podrían ser concesiones administrativas, obras por sistemas de valorización, emisión de bonos para financiar obras específicas, inversiones de proyectos público-privado, impuesto de plusvalía en la venta de terrenos, obras ejecutadas por la empresa privada compensadas con créditos fiscales, entre otras.
Convocar el Consejo Nacional de Urbanismo (CONAUR) para que inicie las funciones para el cual fue creado. Así mismo, ampliar sus funciones para que, una vez establecidos los planes de desarrollo urbano, se establezcan las prioridades de las obras de infraestructura.
Definir el perímetro para este estudio y establecer gravámenes para proyectos fuera del perímetro y estímulos para proyectos dentro del perímetro.
Establecer reglas claras en cuanto a la política de densificar los centros urbanos como pueden ser: construir y reforzar la infraestructura al nuevo potencial de población y revisar las normas de colindancias, retiros laterales y bonificaciones.